"Atacar objetivos energéticos iraníes provocará el colapso económico total del régimen": la apuesta de Israel
El régimen de Irán ha advertido a Estados Unidos e Israel de una represalia "mucho más devastadora" si Donald Trump y su socio hebreo atacan objetivos civiles, según informaron los medios estatales. "Si se repiten los ataques contra objetivos civiles, las siguientes fases de nuestras operaciones ofensivas y de represalia serán mucho más devastadoras y generalizadas", dice un comunicado de un portavoz del Cuartel General Central Jatam al-Anbiya, la máxima unidad de mando militar operativa de Irán.
Esta nueva amenaza llega después de que el presidente estadounidense retara a Teherán con atacar las centrales eléctricas y los puentes iraníes si Irán no cumple con el plazo del martes para reabrir el estrecho de Ormuz. Israel y Estados Unidos ya tienen la lista de objetivos estratégicos que serían atacados en Irán, según confirmaron dos fuentes a The Jerusalem Post.
Desde Israel están convencidos de que finalmente Trump acabará dando luz verde al derribo de objetivos energéticos. Un funcionario israelí declaró al Jerusalem Post que la estrategia detrás del ataque al sector energético es clara: "Atacar objetivos energéticos provocará el colapso económico total de Irán y resultará en un debilitamiento significativo del control del régimen terrorista sobre el poder".
Existen tres tipos de objetivos energéticos iraníes que podrían ser blanco de los ataques americanos y hebreos. El primero es la isla de Jarg, el más vulnerable y el más crítico ya que por esta terminal pasa cerca del 90% de las exportaciones de crudo iraní. Su destrucción, si es que es posible, dejará al régimen de los ayatolas sin su principal fuente de ingresos ahora mismo. EEUU ya ha atacado algunas instalaciones militares de esta isla, pero no quiso derriba los activos petroleros por miedo a que el precio del crudo se dispara aún más, alcanzando los 200 dólares por barril tal y como prometió Teherán.
El segundo objetivo podría ser el campo South Pars, considerado la reservar de gas natural más grande del mundo y que Irán comparte con Catar. Abastece tanto al consumo interno a como a las planas industriales. Israel ya atacó este punto estratégico el 18 de marzo provocando la inutilización del mismo. Si es golpeado con mayor dureza, la industria pesada iraní y dejará a gran parte de la población sin calefacción ni electricidad.
Por último, la tercera diana iraní que EEUU puede atacar es la red de refinerías y la infraestructura eléctrica, que depende de nodos clave que, de ser destruidos, provocarían un apagón general. La refinería de Abadán es una de las más antiguas y grandes del mundo, y resulta vital para el combustible doméstico. Otro punto que podría ser blando de los misiles americanos figura la terminal de Jask, un puerto petrolero situado en la costa del Mar de Omán, que le permite a Teherán exportar petróleo sin pasar por el del Estrecho de Ormuz.
La campaña estadounidense-israelí cumple ha cumplido el sábado su quinta semana, sin que se vislumbre un mecanismo claro para poner fin al conflicto. El primer ministro Benjamin Netanyahu no ha querido dar fechas sobre cuánto podría durar la guerra, pero la semana pasada dijo que la guerra "había superado la mitad" en lo tocante a las operaciones israelíes.
Hay otro problema. El plan de Trump de hablar con las autoridades iraníes no funciona. Los ayatolas no responden inmediatamente a las cuestiones planteadas po Steve Witkoff y Jared Kushner, el equipo de enviados de la Casa Blanca. Ambos declararon el viernes a The Wall Street Journal que las negociaciones han llegado a un punto muerto. Mientras tanto, Trump volvió a ampliar el plazo que había fijado para Irán, prometiendo desatar un duro golpe sobre el país si no logra un acuerdo de alto el fuego o no abre el estrecho de Ormuz antes del lunes.
De momento, las revelaciones israelíes sobre la existencia de "grietas visibles" en el régimen iraní no parece que vaya a hacer tambalear al régimen. Y las evaluaciones de la inteligencia estadounidense indican que es probable que el régimen se mantenga en el poder, con la Guardia Revolucionaria Islámica como el órgano de gobierno más fortalecido.
En lo tocante a las reservas de armas, se está viendo que los iraníes tampoco se están quedando sin misiles ni drones. Israel y Estados Unidos han destruido cientos de misiles y lanzadores iraníes, pero Israel cree que el país aún cuenta con más de 1.000, según un oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea Israelí, quien asegura que Teherán podrá seguir disparando mientras dure la guerra.