Guindilla al rector de la Universidad del País Vasco por entregar sus campus a grupos de la izquierda radical que niegan las matanzas de Stalin y acosan a profesores y alumnos
Cruzar el umbral de la Universidad Pública del País Vasco (EHU) se ha convertido, para muchos, en un ejercicio de resistencia ante lo que docentes y alumnos describen como una estrategia de dominación radical. Bajo el mandato del rector José Ramón Bengoetxea, quien inició su gestión eliminando las siglas en castellano, los campus de Álava y Vizcaya se han transformado en un escaparate de "totalitarismo visual".
Lonas gigantes de grupos herederos del entorno de ETA, como GKS o Jardun, cubren las paredes entre pintadas y botes de humo que han obligado a desalojar edificios, todo bajo un clima de impunidad y veto a la Ertzaintza que el rectorado justifica por "criterios de sostenibilidad", mientras los mensajes disidentes son arrancados de inmediato.
Esta deriva ideológica se completa con un plan de "ingeniería social" lingüística que amenaza con convertir la institución en un entorno monolingüe. La dirección plantea suprimir grados en castellano con menos de 20 alumnos, mientras blinda la oferta en euskera sin importar la demanda, una medida que ya impide estudiar Magisterio en español.
Entre escraches a profesores, señalamientos a sindicatos y comunicados oficiales que lamentan condenas a miembros de ETA, la comunidad académica denuncia un abandono institucional. Mientras la cúpula rectoral se enfrenta al Gobierno vasco por financiación, el acoso y el señalamiento contra quienes no comparten la agenda nacionalista radical se han convertido en la nueva y asfixiante norma de las aulas vascas.