El cuadro que “asustó” al poder en Alemania vuelve 130 años después y sigue dando que hablar
Más de 130 años después de provocar un escándalo en Berlín, Mors Imperator regresa a la capital alemana para exhibirse por primera vez en un museo estatal.
El óleo de Hermione von Preuschen podrá verse en la Alte Nationalgalerie desde este domingo y hasta mediados de noviembre, tras haber sido rechazado en 1887 por la Academia de las Artes de Berlín.
La pintura, de gran formato (2,5 metros de alto por 1,3 de ancho), muestra un esqueleto coronado y envuelto en una capa de armiño, erguido sobre un globo terráqueo y derribando un trono con una espada.
Bajo el título Mors Imperator (“La muerte es la soberana”), la artista planteaba una reflexión sobre lo efímero del poder. Sin embargo, en su época se interpretó como una posible burla al emperador Guillermo I, que entonces rondaba los 90 años.
El veto que la hizo famosa
Ese temor llevó a vetar la obra en la gran exposición de 1887 y desató una fuerte polémica en Berlín. Con el tiempo, sin embargo, se ha aclarado que ni la artista tenía intención política ni el emperador llegó a sentirse aludido.
La historiadora Birgit Verwiebe la describe como una figura adelantada a su tiempo, vinculada a la defensa de la emancipación femenina, pero sin una agenda política clara.
De hecho, no hay pruebas de que buscara atacar a la monarquía, algo que también refuerza el análisis del cuadro, donde no se han encontrado referencias directas al káiser: el escudo del trono es una invención artística y la corona parece inspirada en modelos franceses.
Mors Imperator iba a ser el inicio de una serie sobre la vida, la muerte y el amor, junto a otra obra titulada Regina Vitae, que no llegó a tiempo.
Tras el rechazo, la artista escribió al emperador para explicar su intención. La respuesta fue clara: no había objeción alguna y la decisión debía basarse en criterios artísticos. Sin embargo, la Academia mantuvo su postura y terminó justificando el veto por motivos estéticos, llegando a calificar la obra como “la expresión no artística de un pensamiento desviado”.
Lejos de apagarse, la polémica fue a más. Ante esta situación, Von Preuschen alquiló un local en pleno centro de Berlín y decidió exponer el cuadro por su cuenta. Allí lo mostraba tras unas cortinas que abría de forma teatral. A pesar de que cobraba entrada, la exposición se convirtió en un fenómeno y la hizo famosa en pocos días.
Nacida en Darmstadt en 1854, fue pintora, poeta y viajera. También participó en el Congreso Internacional de Mujeres de Berlín en 1896, donde defendió el acceso de las mujeres a la formación artística.
El cuadro se vendió en 1892 y, tras su muerte en 1918, parte de su obra acabó en un pequeño museo berlinés. Ahora regresa a la ciudad en una exposición que recupera su historia.
Con el tiempo, la obra ha ganado otra lectura. Su idea, que el poder es efímero frente a la muerte, encaja con lo que ocurrió poco después: Guillermo I murió en 1888 y comenzó el llamado “Año de los Tres Emperadores”, una etapa marcada por la inestabilidad en el trono alemán.