Fumar no solo afecta a los pulmones: su relación directa con el cáncer de vejiga
El cáncer de vejiga es uno de los diez tumores más frecuentes en España. Especialmente común en varones, tiene una causa bien identificada: el tabaco. Más del 90% de los casos corresponden a carcinoma urotelial, un tumor que se origina en las células que recubren el interior de la vejiga y que están en contacto directo con la orina.
Los expertos advierten de que las sustancias tóxicas del humo, tras ser filtradas por el riñón, se concentran en la orina, dañando así de forma prolongada el interior de la vejiga, lo que convierte al tabaquismo en el principal factor ambiental implicado en su desarrollo.
“Esa orina, cargada de sustancias cancerígenas, permanece en contacto con la pared de la vejiga durante horas. Es como si la mucosa vesical estuviera ‘bañada’ repetidamente por compuestos tóxicos, lo que favorece que se produzcan mutaciones celulares con el paso del tiempo. Por eso, aunque asociemos tabaco con pulmón, la vejiga es uno de los órganos más expuestos a sus toxinas”, advierte Álvaro López Gutiérrez, especialista del Servicio de Oncología del Hospital Universitario La Luz (Madrid), integrado en One Oncology Madrid, del grupo Quirónsalud.
En concreto, el cáncer de vejiga es más frecuente en hombres, principalmente porque históricamente han fumado más. En cuanto a la edad, dice que es más frecuente a partir de los 60 años, porque el efecto del tabaco es acumulativo. “No suele aparecer tras pocos años de exposición, sino después de décadas”, asevera este experto.
De 2 a 4 veces más probable si eres fumador
De hecho, el doctor López Gutiérrez advierte que un sujeto fumador tiene aproximadamente de 2 a 4 veces más riesgo de desarrollar cáncer de vejiga que una persona que nunca ha fumado.
“Se estima que alrededor del 50% de los casos de cáncer de vejiga en hombres, y también una proporción importante en mujeres, están relacionados con el consumo de tabaco. Además, el pronóstico de la enfermedad depende principalmente del estadio en el que se detecta el tumor y de su agresividad, más que del sexo del paciente”.
Asimismo, resalta que sí influye la cantidad y el tiempo de consumo tabáquico, de manera que cuanta mayor sea la exposición, mayor es el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga.
“Además, los fumadores tienen más probabilidad de desarrollar tumores más agresivos, de mayor tamaño Y con mayor riesgo de recaída. No es sólo cuestión de que aparezca el tumor, sino también del tipo de tumor que puede desarrollarse”, mantiene este especialista.
Sustancias del tabaco implicadas
En concreto, explica que entre las sustancias del tabaco más implicadas en el desarrollo del cáncer de vejiga destacan:
- Aminas aromáticas (como la beta-naftilamina)
- Hidrocarburos aromáticos policíclicos
- Nitrosaminas
“Estas sustancias son carcinógenos químicos. Una vez en el organismo, se absorben en el pulmón, circulan por la sangre, se eliminan por el riñón y permanecen en contacto con la vejiga. A nivel celular pueden provocar daño en los genes. Si ese daño no se repara correctamente, se acumulan mutaciones que pueden transformar una célula normal en una célula tumoral”, advierte el doctor López.
Principales síntomas de alerta
Así, este experto resalta que el síntoma sobre el que poner la sospecha es la sangre en la orina. Precisa que puede ser visible (roja o marrón), o microscópica (detectada en análisis), y que no suele doler.
“Otros síntomas pueden ser aumento de la frecuencia urinaria, escozor al orinar, así como una sensación urgente de necesidad de orinar. En ocasiones, estos síntomas pueden confundirse con una infección urinaria, especialmente en mujeres. Por eso, cualquier episodio de sangre en la orina, aunque sea aislado y sin dolor, debe ser valorado por un médico”, insiste.
Otro argumento más para dejar de fumar
Con todo ello, el doctor Álvaro López Gutiérrez insiste en lo importante que es dejar de fumar para gozar de buena salud en general, y en particular para evitar el cáncer de pulmón, pero también el de vejiga.
“Este es un mensaje muy importante. Cuando una persona deja de fumar el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga comienza a disminuir progresivamente. Tras 10–15 años sin fumar, el riesgo se reduce de forma significativa, si bien nunca vuelve a equipararse completamente al nivel de alguien que nunca fumó”, advierte.
Además, este oncólogo resalta que en personas que ya han tenido cáncer de vejiga, dejar de fumar reduce el riesgo de recaída, puede mejorar la respuesta a tratamientos, a la vez que disminuye el riesgo de desarrollar otros tumores. “Nunca es tarde para dejar de fumar”, concluye.