"¡La novia!": la compañera perfecta y arrebatada de Frankenstein
Como si vitaminasen la configuración romántica de John Dillinger y Evelyn Frechette o la de la icónica dupla de atracadores formada por Bonnie & Clyde con esencia de terror gótico victoriano y pildorazos arrebatados de la energía de Nicolas Cage y Laura Dern en el "Corazón salvaje" de Lynch. La pareja protagonista de "¡La Novia!", el nuevo y pretendidamente revolucionario trabajo de Maggie Gyllenhaal –y el segundo que lleva a cabo tras "La hija oscura", donde ya se perfilaban las posibilidades formales de su escarbado y sutilísimo estilo– tiene mucho de esto y unas cuantas cosas de todo lo demás. Siguiendo la reciente estela de revisitación cinematográfica encabezada por Guillermo del Toro de la obra de Mary Shelley e inspirándose en la película de James Whale de 1935, la directora y también actriz propone una versión personal y fulminante de "La novia de Frankenstein" trasladando el grotesco tándem afectivo al Chicago de los años treinta.
Desde los primeros minutos de metraje queda claro que a Gyllenhaal le interesa, tal y como declaraba en entrevista, la monstruosidad. "La que veo a mi alrededor y que creo que está realmente viva y en todas partes ahora mismo, pero también la que soy capaz de ver dentro de mí. Y en el momento en el que empezamos a configurar las bases de la historia, me interesaba particularmente la segunda. Pensaba: “¿Qué es esta cosa aterradora que personalmente creo que está en todos nosotros?” Y Frankenstein como figura, es una gran forma de pensar y entender eso. Porque Frankenstein en el libro es, creo, un monstruo con el que puedes empatizar, y te permite quizás echar un vistazo al monstruo que llevas dentro. Ese es el punto de partida, pero luego mi película es realmente una historia diferente", aseguraba.
Y es que precisamente "¡La Novia!" se lee como la continuación materializada del último deseo emitido por La Criatura de Del Toro. "Me sentí más solo que nunca, porque para todo hombre solo había un remedio ante el dolor: la muerte. Un regalo que también me habías negado. La envidia creció dentro de mí y decidí exigirte una sola gracia, mi creador. Te exigiría una compañera. ‘‘Tengo esta única petición: haz otro como yo’’" le exige a Víctor Frankenstein en aquella cinta el monstruo encarnado por Jacob Elordi que aquí interpreta un casi irreconocible y siempre impecable Christian Bale.
Esa otra como él, esa compañera necesaria, esa pareja esencial, esa consorte impulsiva de vocaciones locas, esa colaboradora anhelada de manera exclusiva por las demandas del corazón, es Jessie Buckley. Es una joven asesinada a la que la Doctora Euphronious (trasunto de Víctor Frankenstein) revive tras la petición de La Criatura, sin ser conscientes ninguno de los dos de las consecuencias que va a desembocar. A veces sexy, a veces abominable, siempre inteligente, totalmente irracional, impulsiva, salvaje, radical, intuitiva, visceral, rabiosa, embrutecida, sentimental, La Novia amalgama con extraordinaria multiplicidad de energías humanas todo el espectro posible de emociones, pero sólo es capaz de hacerlo una vez resucitada. La mujer callada y abrazada a la prudencia del silencio que era antes de que la matasen, no es la misma que la nacida de la muerte, la convertida en sobrehumana, la que aprende a decir "preferiría no hacerlo".
La estructura caótica de ese "amor fou" americanizado repleto de persecuciones, tiros, violencia, detonaciones culturales y sentimientos ardiendo y explotando como arañas entre las estrellas de Kerouac, sobrevive gracias a la conexión de sus practicantes. Algo que la propia cineasta explicaba de la siguiente manera: "Christian y Jessie tenían una conexión tan real, profunda y especial como aparentan en la pantalla. Eso es algo que no puedes anticipar, que no puedes adelantar, excepto en casos como el suyo. Creo que hay muchos actores muy buenos y creo que hay un puñado de actores brillantes. Estos dos pertenecen a los segundos". El carácter fugitivo, improvisado y adrenalínico que impregna el ritmo de la historia, convierte la relación de estas dos criaturas monstruosas destinadas y creadas para encontrarse en un íntimo y provocativo canto de amor a las relaciones febriles, desacatadas, verdaderas, terribles.