Discursos de famosos que agotan al público
«Coged vuestro premio, agradeced a vuestro Dios y a tomar por culo». Esta frase fue dicha por el humorista y actor británico Ricky Gervais en los Globos de Oro del año 2020. En un discurso plagado de ataques cómicos a la industria del cine, el británico mostraba una realidad que cada vez comparte una mayor parte del público, que las declaraciones políticas de los actores y grandes figuras del arte, en la mayoría de los casos, no le importan prácticamente a nadie. Y es que existe una dinámica, que a nadie sorprende ya, de los actores y actrices más famosos de nuestro tiempo de aprovechar el discurso de agradecimiento al recibir un galardón para, en lugar de agradecer a su familia, amigos o hablar del cine, realizar un alegato político, habitualmente muy progresista.
Esto mismo pudimos comprobar hace pocos días en la gala de los Goya. La humorista Silvia Abril afirmó decantarse por la película «Sorda», frente a «Los domingos» , pues esta última tenía un particular matiz cristiano sobre fe y vocación en el seno de una familia. En su opinión, le daba pena que los jóvenes tuviesen que «creer en algo y se agarren en la fe cristiana». Además, remataba afirmando que lo sentía por la Iglesia y el «chiringuito» que tenían montado. Sus comentarios, por supuesto, fueron polémicos y respondidos por figuras como el actor Jaime Lorente que, sin entrar en confrontaciones, afirmó que era cristiano y que nadie debería sentir vergüenza por ello. Las redes no fueron tan cristianas y Abril fue atacada e insultada en la práctica totalidad de plataformas. Más allá de los desafortunados y malintencionados comentarios de la humorista, lo que es cierto es que el público, por norma general, parece haberse cansado de que los artistas aprovechen sus tribunas para hacer alegatos políticos.
Estudios que lo respaldan
En este sentido no faltan estudios que apuntan en esa dirección. Por detenernos en algunos, cabe mencionar el realizado por Talker Research, la conocida asesoría de comunicación norteamericana. Según su encuesta de 2025, elaborada a partir de 2.000 entrevistas, más del 60% consideraba que las celebridades no deberían expresar su opinión fuera de su ámbito profesional, por considerarlo irrelevante. Además, cerca del 18 % afirmaba que prefería no conocer la opinión política de los artistas, ya que podría influir negativamente en su decisión de seguirlos o apoyarlos. De hecho, el estudio «Celebrity Politics: Construction and Validation of a Scale to Measure the Political Influence of Celebrities», publicado el pasado septiembre, y que intentaba precisamente medir el efecto real de estas declaraciones, arrojaba unos resultados poco halagüeños. Sus conclusiones no dibujan, ni mucho menos, un panorama de gran capacidad persuasiva. Más bien muestran que el impacto depende casi por completo de la predisposición previa del público. Cuando ya existe simpatía hacia la celebridad y hacia sus ideas, el mensaje puede reforzar posiciones. En caso contrario, el efecto suele ser limitado y, en determinados casos, puede incluso generar un rechazo directo a las causas. Es decir, lejos de supuestamente concienciar al público, en determinados casos los pone directamente en contra. Y como no sucedería así si IPSOS mostraba en su «Trustworthiness Index» de 2025 que influencers y famosos se encuentran entre los colectivos que menos confianza generan entre la población. En los 32 países encuestados, las medias eran desastrosas. En total, con la media general de todos, sólo el 15 % de la población confiaba en su élite de famosos. Cosa mala si consideramos que esta cifra es compartida con la clase política.
En España no es distinto y los datos son aún más recientes. La Fundación BBVA señalaba en su informe sobre cultura científica, publicado el mes pasado, que una parte considerable de la población percibe a los artistas como poco fiables a la hora de tratar asuntos complejos. Más de un 50 % suspendían a los artistas y sólo un 19 % confiaba plenamente. Y es que al final, no es cosa de aquí de criticar los mensajes o ideologías particulares de las personas que tienen perfil público, ya que, en principio, tienen la misma capacidad y derecho de expresar su opinión que cualquier otro.
La cosa, como recalcaba Ricky Gervais en su intervención del año 2020, es que estos famosos e influencers no poseen la capacidad moral ni el conocimiento para opinar de todo. Al final, el público se ha cansado de moralinas y de discursos bienpensantes en tribunas públicas. Nadie discute, creo, su capacidad para realizar su labor, ya que son muchos de ellos enormemente talentosos. La cosa, al final, es que no es ni el lugar ni las personas adecuadas para hablar de temas tan complejos, escabrosos o problemáticos, y esos intentos de vanagloria simplemente ya han cansado al público. Cojan su premio, agradezcan a su dios y siéntense de nuevo, por favor.