¿Por qué el cerebro sigue queriendo un snack aunque el estómago esté lleno? Un estudio lo revela
La presencia de imágenes y señales relacionadas con alimentos puede activar respuestas cerebrales asociadas a la recompensa incluso cuando una persona ya ha comido lo suficiente, según un estudio publicado en la revista científica Appetite.
La investigación, titulada Devaluation insensitivity of event related potentials associated with food cues, fue realizada por científicos de la University of East Anglia y la University of Plymouth, en el Reino Unido. El trabajo examinó cómo cambia la actividad cerebral ante imágenes de comida cuando el alimento ha perdido valor después de haber sido consumido en exceso.
Los resultados mostraron una diferencia entre el comportamiento de los participantes y la actividad cerebral registrada. Aunque las personas indicaron que el alimento que habían comido ya no les resultaba atractivo, las respuestas cerebrales asociadas a las imágenes de ese alimento se mantuvieron prácticamente sin cambios.
Cómo se realizó el experimento
El estudio incluyó a estudiantes universitarios que participaron en una tarea de aprendizaje por refuerzo en una computadora mientras se registraba su actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG).
Durante la tarea, cada ensayo terminaba con una imagen que indicaba si el participante había ganado o no la posibilidad de comer un alimento posteriormente. Estas imágenes funcionaban como señales asociadas a distintos alimentos.
A mitad del experimento, los participantes recibieron una comida correspondiente a uno de los alimentos asignados. Debían consumirlo hasta que ya no quisieran seguir comiendo. Luego se repitió la tarea mientras continuaba el registro de la actividad cerebral.
Los investigadores analizaron potenciales relacionados con eventos (ERP), señales eléctricas que aparecen en el cerebro pocos milisegundos después de un estímulo visual. El análisis se concentró en los primeros 700 milisegundos posteriores a la presentación de las imágenes de alimentos.
Qué encontraron los investigadores
Después de comer hasta la saciedad, los participantes reportaron una reducción en el atractivo del alimento consumido y su comportamiento en la tarea reflejó ese cambio.
Sin embargo, las mediciones de EEG mostraron que las respuestas cerebrales a las imágenes de comida no cambiaron en la misma proporción. La actividad eléctrica en regiones asociadas al procesamiento de recompensas continuó respondiendo a las imágenes del alimento.
El análisis tampoco encontró evidencia de sensibilidad a la devaluación en esas regiones cerebrales. Es decir, las señales neuronales asociadas a las imágenes de comida permanecieron activas aun cuando el alimento había perdido valor para los participantes.
Posible explicación
Según los autores del estudio, la ausencia de cambios en las respuestas cerebrales tempranas sugiere que el valor motivacional de un alimento podría no representarse completamente en los primeros momentos después de ver su imagen.
Los investigadores plantean que la decisión de no comer podría depender de procesos cognitivos posteriores orientados a metas, mientras que las respuestas iniciales del cerebro a las señales alimentarias permanecen activas.
El estudio propone que señales asociadas a alimentos, como imágenes o anuncios, podrían actuar como un punto de entrada para el consumo de comida incluso cuando las personas no tienen hambre.