Lo desquició son su solvencia
El marcador refleja la superioridad de un Méndez que, fiel a su estilo, se convirtió en un frontón inexpugnable durante toda la jornada. El partido comenzó con intercambios largos, y rápidamente quedó claro que la estrategia de Daniel era clara: no regalar nada. Con una defensa sólida y una regularidad asombrosa, obligó a su rival a jugar siempre una pelota más.
Este planteo táctico terminó por minar la resistencia psicológica de Mariano Di Pietrantonio. Al ver que sus tiros ganadores no llegaban y que la pelota siempre regresaba con profundidad, Mariano cayó en la desesperación y comenzó a tomar decisiones apresuradas,con subidas a la red a destiempo y muchos errore no forzados debido al apuro por cerrar los puntos,permitiendo asi que Méndez controlara el trámite sin sobresaltos.