Desde que la Dirección General de Tráfico (DGT) estableciera la obligación de registrar y asegurar con un seguro de responsabilidad civil y pusiera en marcha nuevas reglas para los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), más conocidos como patinetes eléctricos , los ayuntamientos de Castilla y León han respondido, cada uno a su manera, a las preocupaciones ciudadanas en torno a su uso. Algunos han llegado, incluso, a aprovechar la coyuntura para endurecer su propia normativa municipal , con incremento de multas de por medio, pero siempre bajo la intención de paliar supuestos «vacíos» para la seguridad vial en torno a los patinetes. El de Ávila fue de los ayuntamientos que se anticipó: modificó su ordenanza de movilidad para incluir a los VMP en abril de 2024, de modo que la entrada en vigor de la nueva ley sólo ha venido a consolidar esas normas para la circulación. Burgos mientras tanto, que registró 747 denuncias relacionadas con patinetes en 2025 -«casi todas» por incidentes en la acera, cifran fuentes policiales-, ha optado por regirse por el reglamento estatal, pero ha desplegado operativos de vigilancia específicos y ha aplicado sanciones en su control del tráfico. En el caso de León , la nueva ordenanza de movilidad entró en vigor el pasado 2 de enero, con multas de entre 100 y 500 euros por el incumplimiento de las nuevas medidas, como tener una edad mínima de 16 años y la prohibición de circular por vías y áreas de prioridad peatonal con acceso parcialmente restringido. Según fuentes del Ayuntamiento de León, en las primeras dos semanas del mes de enero, la Policía Local puso un total de 162 sanciones a conductores de patinetes. El 11 por ciento (que supuso 18 de ellas), fue motivado por circular por vías no autorizadas o hacerlo a una velocidad inadecuada. Sin embargo, el mayor porcentaje de multas, con un 75 por ciento (122), se interpuso por circular sin casco u otros elementos de protección obligatorios. La historia de Joan Cuscó demuestra la importancia de tomar las medidas de seguridad que ahora pueden ser obligatorias: «Yo casi estoy muerto sin hacer una imprudencia» , cuenta. «El asfalto estaba mal, había un agujero en la calle y yo no llevaba casco, pero no era obligatorio en ese momento». Su accidente le dejó lesiones permanentes y una incapacidad que le impide trabajar. Por ello, ve «perfecta» la puesta en marcha de medidas y multas para fomentar el uso de esta herramienta de protección. Como se ha hecho en Palencia . «Hemos comprobado que el uso de casco es una necesidad», declara el concejal Antonio Casas Simón, por lo que es una condición que se va a establecer en la ordenanza municipal. La ciudad ha visto en el último mes «un par de accidentes o tres en el que han estado implicados patinetes eléctricos que han tenido cierta gravedad», ya que han acudido los servicios de emergencia a socorrer heridos que incluso han tenido que ser hospitalizados. «Eso es, precisamente, lo que nosotros queremos evitar», dice el edil. Mientras, la capital charra dejó los deberes hechos ya en octubre de 2021, cuando aprobó su ordenanza. Salamanca ahora considera que no es necesario modificar porque la ley «viene a completarla». Segovia ya ha anunciado la redacción de una ordenanza municipal. «Lo teníamos previsto en 2025, pero queríamos esperar al 2026», declara César Santiago Martín, concejal de Seguridad Ciudadana por el Ayuntamiento de Segovia, que apunta que el motivo era aguantar hasta que la DGT se pronunciara. «Una vez que ya lo ha hecho, veremos cuáles son las experiencias de las ciudades que cuentan con ordenanzas, para no cometer errores y hacerlo de la manera más correcta posible», añade. Entre las nuevas medidas se contemplará, por ejemplo, que el conductor se mantenga visible. Algo que puede lograrse, por ejemplo, poniéndose prendas específicas o reflectantes «sobre todo por las noches». El deseo de hacer una ordenanza propia viene de que «en la ciudad cada vez proliferan más los patinetes», de la mano, sobre todo, de los jóvenes y de los repartidores. Pero, hasta el momento, ¿han dado los patinetes muchos quebraderos de cabeza en la ciudad del acueducto? «No ha habido gran problema», dice Martín, aunque explica la dificultad de obtener ciertos datos. Cuando se han hecho controles por las zonas peatonales, no se ha detectado ninguna infracción. Pero tiene truco, y es que, debido a la ausencia de matrícula y cualquier tipo de identificación, «para denunciar lo tiene que ver un policía local», remarca Martín. «Se han dado situaciones en las que una persona va con un patinete por la acera, pero no puede ser denunciado porque no estaba en ese momento el agente». Soria ya cuenta con una ordenanza municipal de reciente aprobación (octubre de 2024). Dentro del último periodo del que el Ayuntamiento de Soria ofrece datos, las conductas que más sanciones han recibido son por transportar en el vehículo reseñado un número de personas superior al de las plazas autorizadas, sin que el exceso de ocupación supere en un 50% dichas plazas» (seis multas); circular por la acera o zona peatonal» (cuatro) y «no obedecer una señal de prohibición o restricción», con dos más. No obstante, el consistorio soriano traslada que no ha habido «especial» problema con los patinetes, de forma que el número de infracciones «se mantiene estable». También se ha subido al carro Valladolid , cuya nueva ordenanza de movilidad entró en vigor a finales de 2025 para regular los VMP. Ya en diciembre, en la capital del Pisuerga iban 75 accidentes en los que se veía implicado uno de estos vehículos ligeros, por lo que en este caso va más allá de lo que se establece a nivel de toda España, con obligatoriedad de casco o una edad mínima de 16 años para los que se suban a un patinete. Como contrapartida, en Zamora la perspectiva para los patinetes es más benévola, pues «desde Navidades y en lo que va de año no hemos notado una especial incidencia», declara el concejal de Protección Ciudadana de su ayuntamiento, David Gago, que habla de una reducción del uso de estos vehículos en zonas peatonales y apenas una quincena de sanciones en 2025. El último tramo del año pasado trajo además un descenso pronunciado de la «alarma social» que generaron, algo que Gago achaca a las campañas. «Llevamos durante todo el 2025 y ya desde el 2024 endureciendo los controles de patinetes en diferentes partes de nuestra ciudad», concede el teniente de alcalde. Especialmente, en algunas zonas peatonales «donde han dado problemas», como la calle de Santa Clara y adyacentes, las aceras y los parques públicos. El consistorio zamorano ha escogido guiarse por la normativa nacional de tráfico, incluido lo previsto sobre multas y prescindiendo de redactar una reglamentación adicional «porque sería redundante». Comparan los problemas surgidos con los patinetes con el proceso de «asentamiento» que pasaron los ciclomotores en los años 90. «Si se hace un buen uso, este vehículo se convierte en un instrumento útil e interesante para mejorar la movilidad», apuntan. Un sentimiento que, de cara al futuro, quizá pueda replicarse en el resto de la Comunidad gracias a las políticas para regular los patinetes al son de las necesidades de los ciudadanos.