El Ejército del Aire impulsa una red secreta para vigilar satélites espía sobre España
El Ejército del Aire refuerza su vigilancia espacial con nuevas antenas
El espacio se ha convertido en el cuarto dominio operativo junto a tierra, mar y aire. En este escenario, el Ejército del Aire y del Espacio asume la responsabilidad de supervisar la actividad orbital que pueda afectar a los intereses nacionales.
Esta tarea recae en el Mando del Espacio, estructura encargada de coordinar sensores, radares y telescopios dedicados al seguimiento de objetos en órbita. Ahora, a ese sistema se suma una red de antenas pasivas de radiofrecuencia que amplía la capacidad de detección.
La empresa tecnológica GMV ha instalado una nueva antena en la Base Aérea de Morón, en Sevilla. Con ella, Defensa accede a los datos generados por la red Focusear, un sistema diseñado para interceptar señales emitidas por satélites en funcionamiento.
Cómo funciona la red Focusear
Las antenas reciben emisiones de radiofrecuencia, especialmente en banda Ku, procedentes de satélites en órbita. Mediante la captación simultánea desde distintos puntos geográficos, el sistema realiza procesos de triangulación para calcular la posición exacta del objeto.
Una vez identificada la señal, los analistas pueden asignar un identificador al satélite y calcular su trayectoria orbital. Esta información se integra en las bases de datos del Centro de Operaciones y Vigilancia Espacial.
El resultado es una capacidad predictiva que permite conocer con precisión cuándo un satélite concreto sobrevolará una zona determinada. Esa anticipación resulta clave tanto para operaciones de comunicaciones como para protección de infraestructuras sensibles.
Del radar a la triangulación: así detecta satélites espía el Ejército del Aire
Hasta ahora, el sistema español de vigilancia espacial se apoyaba principalmente en telescopios ópticos y en un radar instalado también en la Base Aérea de Morón. Este radar, operativo desde 2019 y mejorado en 2023, amplió notablemente su alcance.
La incorporación de antenas pasivas añade una capa complementaria. A diferencia del radar activo, que emite señales para detectar objetos, estas antenas se limitan a escuchar. Esa característica reduce la huella electromagnética y permite un seguimiento discreto.
El elemento estratégico aparece cuando el sistema identifica un satélite con capacidad de observación terrestre. Si se trata de un satélite espía con posibilidad de capturar imágenes de alta resolución, conocer su órbita permite prever el momento exacto en que sobrevolará instalaciones militares o despliegues operativos.
Con esa información, las Fuerzas Armadas pueden adoptar medidas de protección temporal, reorganizar activos sensibles o limitar actividades visibles desde el espacio durante la ventana de observación.
Precisión métrica y baja latencia
Según los datos facilitados por la compañía responsable del despliegue, la red puede alcanzar una precisión cercana a los tres metros y ofrecer actualizaciones con una latencia aproximada de 15 minutos.
Actualmente, el sistema funciona con especial eficacia para satélites geoestacionarios, situados a unos 36.000 kilómetros de altitud. El siguiente objetivo tecnológico es mejorar la detección de satélites en órbita baja terrestre, conocidos como LEO, donde operan numerosas constelaciones comerciales y de observación.
El seguimiento de objetos en LEO resulta más complejo debido a su mayor velocidad y a la proliferación de pequeños satélites. Sin embargo, es precisamente en esa franja donde se concentra buena parte de los dispositivos de observación de alta resolución.
Una red que se expande fuera de España
La antena instalada en Morón se suma a las ya operativas en Tres Cantos, Boecillo y Barcelona. Con estas estaciones, la red gestiona miles de seguimientos diarios.
Además, está prevista la activación de una nueva antena en Estados Unidos, lo que ampliará la capacidad de triangulación internacional. Esta expansión permite cubrir regiones orbitales que hasta ahora quedaban fuera del alcance directo de las estaciones españolas.
En paralelo, GMV ha sido adjudicataria de un programa vinculado al Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia para desplegar sensores pasivos fuera del territorio comunitario. El objetivo es reforzar la vigilancia de satélites geoestacionarios en zonas sin cobertura actual.
Control también sobre la basura espacial
Más allá de la vigilancia de satélites activos, la red Focusear permite identificar objetos fuera de control que continúan emitiendo señales. Algunos de estos dispositivos forman parte de la denominada basura espacial.
El seguimiento preciso de estos elementos contribuye a prevenir colisiones en órbita, un riesgo creciente debido al aumento del tráfico espacial. La localización temprana reduce la probabilidad de accidentes que puedan afectar a satélites operativos.
El despliegue de esta red consolida la estrategia del Ejército del Aire y del Espacio para blindar el entorno orbital sobre España. La combinación de radar, telescopios y antenas pasivas configura un sistema integrado que permite detectar, identificar y anticipar movimientos de satélites espía y otros objetos de interés estratégico.
En un contexto internacional marcado por la creciente competencia en el dominio espacial, la capacidad de prever cuándo un satélite observará una zona concreta se convierte en un elemento clave de disuasión y protección para el Ejército del Aire y del Espacio.