100 años de historia resultaron dañados en el accidente de la Escuela Metálica; ¿cómo se repara un bien patrimonial?
Una puerta de más de 100 años resultó dañada la madrugada de este viernes 20 de febrero, en el histórico edificio de la Escuela Metálica, cuando un vehículo chocó contra la estructura luego de que el conductor perdió el control.
El edificio ubicado en el corazón de San José, a escasos metros de los parques Morazán y España, alberga a la escuela Buenaventura Corrales, una de las instituciones de educación primaria más antiguas del país.
La directora del centro educativo, Rosibel Ortega, explicó a La Nación los daños que sufrió el inmueble: “(El vehículo) tocó el marco que es parte del metal de la institución. Esa puerta tiene más de 100 años. En este momento lo único, porque como viene el presidente (Rodrigo Chaves), se le puso ahí un arreglo inmediato, pero eso lleva tiempo para arreglarse porque es patrimonio nacional”, explicó la funcionaria.
El edificio es uno de los inmuebles más emblemáticos del tesoro histórico y educativo de Costa Rica. Fue declarado patrimonio cultural.
La estructura fue diseñada y construida en Bélgica por el arquitecto Charles Thirion, elaborada en hierro forjado e inspirada en el diseño de la Torre Eiffel.
Posteriormente, fue transportada por barco hasta Costa Rica, donde se ensambló pieza por pieza.
El edificio fue inaugurado en 1896 y se convirtió en el primer inmueble metálico de Centroamérica.
¿Cómo reparar una puerta histórica?
El arquitecto y exdirector del Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura (2018-2022), Diego Meléndez, explicó que, ante un daño en un inmueble patrimonial, el primer paso obligatorio es realizar un diagnóstico técnico detallado.
Se debe determinar con precisión el alcance de los daños, incluyendo si la estructura metálica del edificio recibió impacto, ya que, en su criterio, el golpe aparenta haber sido fuerte.
Meléndez señaló que, una vez documentados los daños, corresponde elaborar una propuesta de intervención, la cual debe partir de información técnica y, de ser posible, de investigación histórica y fotográfica.
El especialista advirtió de que cualquier intervención sin diagnóstico previo representa un riesgo, al recordar casos recientes en otros edificios patrimoniales donde se iniciaron trabajos sin estudios técnicos, lo que puede generar afectaciones mayores al valor histórico del inmueble.
Recientemente, en el Teatro Nacional, según resolvió la Sala Constitucional, hubo “daños irreversibles” en la reparación de las puertas, por lo que se ordenó suspender las obras e investigar a los responsables.
En cuanto a la responsabilidad económica, Meléndez aclaró que, según la legislación vigente, el mantenimiento y la conservación de los bienes patrimoniales recaen en el propietario del inmueble.
No obstante, el Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura tiene la obligación legal de brindar asesoría técnica especializada, aunque no de asumir los costos de la obra.
Sobre la colocación provisional de una lámina metálica para cerrar el acceso, el exfuncionario reconoció que se trata de una medida comprensible ante la urgencia de no dejar el edificio expuesto.
Finalmente, Meléndez explicó que, si la puerta original se perdió o quedó irrecuperable, lo correcto es realizar una restitución histórica, es decir, una réplica lo más fiel posible al elemento original, utilizando materiales similares a los de la época y técnicas constructivas equivalentes.
Para ello, indicó que pueden usarse como modelo otras puertas del mismo edificio, de manera que la intervención respete el valor histórico y arquitectónico del inmueble.
Historia
Originalmente, el recinto albergó dos centros educativos separados, uno para niñas y otro para niños, bajo el nombre de Escuelas Graduadas de San José.
Desde entonces, el recinto ha mantenido de forma ininterrumpida su función educativa. Actualmente, en el edificio operan tres escuelas fusionadas bajo la denominación de Escuela Buenaventura Corrales, en honor a su principal impulsor.
Con el paso del tiempo, el desgaste natural provocó un deterioro progresivo de la estructura, lo que motivó un proceso de restauración y rehabilitación ejecutado entre 2009 y 2011.
Desde 1980, el inmueble fue declarado reliquia de interés histórico y arquitectónico nacional, condición que refuerza la relevancia del impacto ocurrido este viernes.