Michael Phelps, medallista olímpico de natación: "Me veía como a un asesino con gafas y gorro, llegué a mirar a la muerte a los ojos"
Michael Phelps es uno de los mejores atletas del siglo XXI. Su carrera ha demostrado como el estadounidense, nacido en Baltimore, es el mejor nadador de la historia. Sus éxitos lo avalan y le sitúan en el olimpo de las piscinas.
Desde 2001 hasta 2016, Phelps escribió su historia logrando hasta veintitrés oros olímpicos y veintiocho medallas en pruebas de mariposa, estilos y mediofondo. Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016 fueron testigo de la proeza del estadounidense, que llegó a ser imbatible.
Sin embargo, hasta los mejores tienen problemas. A pesar de los récords y los triunfos, Michael Phelps sufría una presión constante que acabó afectando severamente en su salud mental. Ahora, años después de su retirada, el deportista ha echado la mirada atrás en una entrevista, reflexionando sobre la competición, su carrera y su vida actual.
La salud mental: un problema invisible
Michael Phelps era uno de los hombres más exitosos del deporte. No obstante, su vida en aquellos años pasaba por un momento negro. Así lo ha relatado en el podcast 'Whoop', afirmando haber cambiado su mentalidad por completo.
"Yo me miraba al espejo y veía a un asesino con gafas y un gorro, un atleta que mataría por el oro. Ahora sé quién soy de verdad y me gusto mucho más", aseguraba en la entrevista. "Llegué a mirar a la muerte a los ojos porque no me permitía sentir emociones", explicaba sobre el por qué de esa sensación.
El problema de la presión
Sin duda, uno de los factores que marcó su carrera, a pesar de que nadie se diera cuenta, era la presión. Hasta día de hoy, el exdeportista sufre de ansiedad tras su larga carrera. "Lucho contra la depresión y contra la ansiedad. Hay días en los que no quiero levantarme de la cama", cuenta en el podcast.
Sin embargo, la gran excusa que tiene para levantarse cada día son sus hijos. Phelps cuenta con cuatro, y afirma que no quiere que pasen por esa misma vida. "No quiero que naden, no quiero que pasen lo que viví durante más de veinte años con el equipo de Estados Unidos. No se lo deseo a nadie", detallaba el nadador.
Su experiencia en la selección estadounidense
Parte de este deseo por no ver a sus hijos en lo más alto del deporte es su experiencia con la selección de natación de Estados Unidos. Según relata, su posición es muy distante en estos momentos con la entidad, puesto que su día a día en la selección fue especialmente duro. "Durante años intenté impulsar cambios, pero me cerraban la puerta en la cara. Un entrenador me llegó a decir que no tenía ni idea de nada. No quiero saber cómo trataba a otros nadadores", revelaba.
Y es que Phelps denuncia falta de transparencia y de liderazgo y asegura que para el futuro de la entidad y la salud de los atletas hacen falta cambios profundos.