All Time Low reafirma su conexión con Madrid en La Riviera
Hay conciertos que se recuerdan por el setlist y otros por lo que ocurre entre canción y canción. Lo de anoche en La Riviera fue una mezcla de ambas cosas. All Time Low regresó a Madrid con la naturalidad de quien vuelve a un lugar conocido, sin discursos largos ni grandes artificios, pero con algo más difícil de fingir: conexión real.
Desde que pisaron el escenario se percibió esa comodidad. Alex lo dijo pronto, casi sin solemnidad: estaban encantados de volver, nos echaban mucho de menos y se sentían especialmente a gusto tocando aquí. La frase no cayó en vacío. La sala respondió cantando todo. No solo los estribillos: cada verso encontraba eco inmediato, sin titubeos.
La energía fue creciendo sin necesidad de forzarla. En un momento pidieron que la gente se subiera a hombros y la pista respondió al instante: chicas elevadas sobre la multitud, brazos en alto, coreando mientras el resto saltaba debajo. Jack Barakat, especialmente suelto durante toda la noche, no dejó de saludar con un “hola” exagerado, imitando el acento español y riéndose cada vez que el público le contestaba todavía más fuerte.
Momentos que no estaban en el guion
Uno de los momentos más inesperados llegó con “Lost in the Stereo”. La noche anterior en Barcelona, Jack y Alex pidieron queso español, alguien se lo llevo en Madrid y Jack decidió comérselo allí mismo, guitarra colgada, en pleno tema. Entre acorde y acorde pedía más, daba un trago a su Mahou y seguía tocando como si nada. La imagen —cerveza en una mano, queso en la otra— desató las carcajadas de la sala. No estaba en el guion, pero terminó siendo una de las estampas de la noche.
El bloque acústico no rebajó la intensidad, la concentró. Con “Missing You”, La Riviera se convirtió en un coro compacto. Alex se quedó escuchando, con media sonrisa, hasta que soltó un “fuck you” entre risas, sorprendido por el volumen. Después llegó “Remembering Sunday” y, con ella, uno de los momentos más emotivos. Varias personas estaban sobre el escenario y una pareja comenzó besándose. Lo que parecía solo un gesto romántico terminó en pedida de matrimonio. El grito fue unánime. Alex se giró para mirar la escena mientras la canción seguía.
El final que todos esperaban
La noche todavía tenía más. La cantante del grupo telonero se unió a la banda en uno de los temas y, más tarde, el vocalista de Mayday Parade apareció para interpretar “The Weather”, reforzando esa sensación de camaradería.
En la recta final, Alex presentó a cada miembro del grupo y volvió a agradecer la entrega de Madrid, insistiendo en lo increíble que era tocar ante un público que se sabía todas las canciones. Jack acompañaba las presentaciones con bromas y gestos provocadores, manteniendo el tono ligero hasta el final.
El cierre fue el que tenía que ser: “Dear Maria, Count Me In”. La Riviera entera saltando, gritando el estribillo sin reservas. Cuando se encendieron las luces, quedaba algo más que la sensación de un buen concierto: quedaba la certeza de que, en Madrid, esta banda juega en casa.
Crópnica escrita por Cristina Morán.