Las 28 veces que se intentó reformar la Constitución: estas son las tres modificaciones que ha vivido en sus 47 años de vida
La Constitución española de 1978 ha alcanzado los 47 años convertida en el texto más estable y duradero de la historia reciente del país. Su vigencia supera ya a la de la Constitución de 1876, que hasta ahora ostentaba el récord.
Durante este tiempo, el debate sobre su reforma ha sido constante, pero la realidad es que, pese a 28 intentos, solo tres modificaciones han logrado superar el exigente procedimiento que marca la propia Carta Magna.
La primera reforma llegó en 1992, en pleno proceso de integración europea. España debía adaptar el artículo 13 para permitir que los ciudadanos de la Unión Europea residentes en el país pudieran presentarse a elecciones municipales.
Fue una reforma técnica, pactada y aprobada sin grandes tensiones políticas, vinculada directamente al Tratado de Maastricht.
La segunda modificación se produjo en 2011, en un contexto marcado por la crisis económica y la presión de los mercados. El artículo 135 se reescribió para introducir los principios de estabilidad presupuestaria y priorizar el pago de la deuda pública.
La reforma se tramitó por vía urgente y contó con el acuerdo del PSOE y el PP, lo que generó un intenso debate social y político.
La tercera y más reciente reforma se aprobó en 2024. Su objetivo fue sustituir el término “disminuidos” por la expresión “personas con discapacidad”, una actualización reclamada durante años por organizaciones sociales y por organismos internacionales, esta fue una reforma de carácter social y simbólico, aprobada con un amplio consenso parlamentario.
Tres reformas aprobadas y un sistema que ha bloqueado casi todas las propuestas
La Constitución de 1978 es una de las más rígidas de Europa. Su procedimiento de reforma exige mayorías reforzadas en el Congreso y el Senado, lo que obliga a pactos amplios entre partidos que hoy apenas coinciden en cuestiones estructurales.
Además, para modificar los artículos más sensibles, como los relativos a la Corona, los derechos fundamentales o la organización territorial, es necesario disolver las Cortes, convocar nuevas elecciones y someter el cambio a un referéndum obligatorio.
Ese triple filtro convierte cualquier reforma en un proceso largo, incierto y políticamente arriesgado. Por eso tantas propuestas han quedado en el camino y solo tres han logrado completarse.
Más allá de estas modificaciones puntuales, la Constitución ha resistido el paso del tiempo sin cambios estructurales. Su estabilidad, unida a la dificultad de modificarla, explica por qué tantos intentos han fracasado y por qué el texto sigue siendo el marco jurídico central del país tras casi medio siglo de vigencia.