Ghislaine Maxwell, la única condenada por el caso Jeffrey Epstein
La alta sociedad británica nunca imaginó que Ghislaine Maxwell, una de sus integrantes más selectas, formaría parte del caso de tráfico sexual y pedofilia más grande de Estados Unidos y menos que, en busca de un indulto, intentaría coaccionar al presidente Donald Trump recordándole que su inocencia depende de lo que ella declare sobre el caso Jeffrey Epstein.
Su padre, Robert Maxwell, se encargó de mantener el privilegio en el que vivía la última de sus nueve hijos. Ella siempre fue su ‘adorada’ y la única excluida del trato monstruoso que tenía con su familia, según lo testificó Roy Greenslade, exeditor del Daily Mirror, en la biografía que escribió sobre el magnate que llegó a ser dueño de medios como Pergamon Press y Mirror Group Newspapers.
“Ella es como yo”
Declarada culpable de cinco cargos en 2021 por su papel en el abuso de mujeres menores de edad, se mantiene como la única persona condenada.
Las víctimas de Epstein describen a la británica como la “arquitecta central e indispensable de la red”, negando el papel secundario que ella aseguraba tener. Esta astucia para evadir la responsabilidad de sus actos es descrita en una escena dentro de las memorias sobre su padre.
Durante el relato, es calificada como “inteligente al tratar”, usando la dulzura como un método en medio de los cuestionamientos de su progenitor debido a su actitud desenfrenada. Un manejo que a su padre le hacía decir, orgulloso: “Ella es como yo”.
Círculo de una tragedia
Aunque han pasado más de 30 años de su fallecimiento, los misterios aún se mantienen.
El cuerpo de Maxwell padre fue encontrado por un pescador e identificado por Ken Lennox, entonces fotógrafo principal de Mirror. La información oficial describe una trágica caída por parte de Robert desde su yate ‘Lady Ghislaine’; sin embargo, el suicidio se presenta como una teoría constante.
El escrutinio público tras la muerte del magnate mostró por primera vez el pulso de la menor de los Maxwell frente a los escándalos y la presión.
Greenslade describe su accionar como un manejo correcto de la tragedia familiar, sobre todo ante la prensa, lidiando con ellos con los “ojos secos”. Aunque, en un contexto más privado, Lennox reseña una figura más “alterada” de la ‘niña de papá’, una en la que se le muestra “descolocada”, apenas logrando hablar. El reflejo de una dualidad inquietante.
El destino, años después, la haría pasar por un paralelismo oscuro: Epstein, pareja y cómplice de horror, fue encontrado muerto en su celda. Aunque los hechos acusen un suicidio, múltiples conspiraciones se han tejido debido a su conexión con figuras poderosas y los cargos en su contra.
Ghislaine y Epstein
El vínculo de la selecta joven con el financista se dio tiempo después de la pérdida de su padre, tras llegar a EE. UU. desde Inglaterra a principios de los 90 sin grandes fortunas, pero con una lista de contactos que incluía a figuras como el príncipe Andrés de Gran Bretaña.
The New York Times describe la relación como un beneficio mutuo. La británica volvió a la vida de mansiones y jets privados, mientras el estadounidense fue incluido en la élite. Los lazos entre ambos son descritos tan profundos como complejos; CNN incluso habla de una separación en 1990, pero la heredera siempre se mantuvo cerca del pedófilo.
Lejos de los lujos, ahora se ve obligada a conformarse con la lectura y las caminatas en círculo dentro de su celda durante los próximos 20 años en su vida.