Una psicóloga advierte: esto es lo que aprenden los niños cuando escuchan a sus padres a escondidas y el impacto puede ser mucho peor de lo que imaginas
Los niños escuchan mucho más de lo que los adultos creen. Aunque a veces parezca que ignoran instrucciones o no prestan atención, su capacidad para captar conversaciones ajenas es sorprendente. Así lo explica la psicóloga Vanessa LoBue, profesora en la Universidad Rutgers, quien advierte de que los pequeños “están escuchando todo el tiempo, especialmente cuando no deberían”.
La ciencia lleva décadas demostrando que los menores aprenden no solo de lo que se les dice directamente, sino también de lo que oyen de fondo. Un estudio de los años 90 ya reveló que niños de dos años podían aprender palabras nuevas simplemente escuchando conversaciones entre adultos.
Más recientemente, investigaciones con menores de entre tres y seis años mostraron que los mayores eran capaces de recordar tanto palabras como hechos escuchados en una conversación telefónica ajena.
La psicóloga pide a los padres vigilar su lenguaje porque los niños absorben más de lo que parece
Este fenómeno no es exclusivo de sociedades occidentales. En comunidades como los Kaluli de Papúa Nueva Guinea, los adultos no suelen dirigirse a los bebés como interlocutores, pero los niños aprenden el idioma escuchando lo que ocurre a su alrededor. Aun así, su desarrollo lingüístico es igual de rápido que el de los niños criados en entornos donde se les habla directamente.
Pero el aprendizaje no se limita al lenguaje. LoBue recuerda que los niños también imitan acciones que observan aunque los adultos no sepan que están siendo observados.
Un experimento de 2012 demostró que, tras ver en una pantalla cómo alguien usaba un objeto para hacer sonar una campana, los pequeños replicaban exactamente el movimiento al volver a la habitación.
Incluso en animales se ha observado este tipo de aprendizaje indirecto. Las crías de gorrión memorizan mejor su canto escuchando a otros desde la distancia que interactuando directamente con ellos, según un estudio de 2007.
La conclusión de la psicóloga es clara: los niños “pueden aprender cualquier cosa y todo” a través de la escucha. Por eso, recomienda a los padres ser especialmente cuidadosos con lo que dicen cerca de ellos, incluso cuando creen que no están prestando atención. “Siempre están escuchando, sobre todo cuando uno preferiría que no lo hicieran”, advierte.