Atlético de Madrid - Barcelona: La Copa, salvación o gloria
El Atlético no gana la Copa del Rey desde 2013. Era la segunda temporada de Simeone en el Atlético, la primera completa, y fue capaz de ganarla en el Bernabéu contra el Real Madrid que entonces entrenaba Mourinho. Ahora la Copa se presenta como el camino más corto del equipo rojiblanco para ganar un título. Enfrente no está el Real Madrid de Mourinho sino el Barcelona de Flick, el equipo que domina en España en las dos últimas temporadas.
«Mantener continuamente la línea adelantada, mantener esa presión asfixiante en campo rival y convencer a los futbolistas de jugar con tanto riesgo», dice Simeone cuando le preguntan qué es lo que más le gusta de lo que ha hecho Flick en el Barcelona.
Los elogios son de ida y vuelta. «El Atlético se merece respeto porque es un club y un equipo fantásticos, con un gran entrenador. Nos gusta ponernos a prueba contra estos rivales», dice Flick. «Jugamos contra un equipo fantástico. En el partido contra el Betis me sorprendió mucho lo bien que jugó, su estilo. Simeone está haciendo un gran trabajo. Será un partido duro», añadía el entrenador del Barcelona.
El Barcelona llega con problemas en la banda izquierda, donde no puede contar con Raphinha ni con Rashford. El brasileño sufre unas molestias musculares; el inglés, problemas en la rodilla. «Marcus no ha podido entrenar. Tiene dolor y hay que ocuparse. Con Raphinha hay que ir paso a paso. Es un jugador que siempre lo da todo y lo tenemos que cuidar. No estoy contento con esta situación porque lo necesitamos, pero tenemos que gestionar lo que tenemos. Nosotros nos crecemos en las situaciones complicadas», admite Flick. Los problemas del Atlético están en el centro del campo, donde no hay sustituto para Pablo Barrios.
El Barcelona tiene que buscar a alguien para la banda izquierda, pero en la banda derecha no tiene dudas. Por ahí tiene Lamine Yamal, que tuvo un comienzo de temporada complicado. No sólo por sus dolencias físicas, también por todo lo que le rodea fuera del campo. «Sabe gestionar su situación», asegura Flick. «En el campo sabe decidir los partidos, golpear la pelota en la dirección adecuada, y sus regates siempre gustan a los amantes del fútbol. Para mí lo mejor es el hambre que tiene, siempre quiere más, y aún puede mejorar mucho», añade.
El Atlético y el Barcelona ya se enfrentaron la semana pasada en las semifinales de la Copa. El descontrolado empate a cuatro de la idea en Montjüich fue el comienzo de la eliminatoria. En el partido de vuelta, los azulgrana se impusieron por 0-1, suficiente para llegar a la final de Copa en la que se impusieron al Real Madrid. Este año se ha invertido el orden de los partidos y Simeone no piensa en un resultado concreto antes de devolver visita al Barcelona. «Lo que pediría cualquier entrenador que juega la ida en su campo, ganar», pide.
El Barcelona es actualmente campeón de todo en España. Ha ganado los cuatro últimos títulos que se han disputado: Liga, Copa y Supercopa del año pasado y Supercopa de este año. Va camino también de volver a ganar la Liga, aunque el Real Madrid está muy cerca, y la Copa del Rey le daría la oportunidad de encadenar dos temporadas completas de éxito en el fútbol español.
Nada de eso hace que Simeone pierda la fe. «Fe tengo siempre, no ahora. En todo lo que hago, en todo lo que genero, en todo lo que me pasa. En mi vida vivo de esa manera, teniendo fe. Nuestra gente también tiene fe de toda la vida y necesitamos hacer un buen partido mañana. Es la tercera semifinal que vamos a jugar de la Copa del Rey. No conozco otra manera de llegar a la final que insistir y en eso estamos», asegura el Cholo.
A Flick no se le discute en Barcelona, donde estarían dispuestos a entregarle las llaves del club. Y sus conferencias de prensa, aunque sigan siendo en inglés, hacen que el apoyo que recibe sea mayor aún. «Hay que respetar a los equipos de Segunda y Tercera que han hecho una labor fantástica», dijo cuando le preguntaron por el camino de su equipo en la Copa, donde el Atlético será su primer rival de la máxima categoría. «Y si no, que se lo pregunten al Real Madrid», añadía.
Simeone no vive en el Atlético con tanta tranquilidad. Recibió pitos por quitar a Pablo Barrios en el partido contra el Bodo Glimt y ya hay parte de la afición que lo discute. «El espacio del entrenador es el más criticable porque todos los partidos no son perfectos. Sabemos las necesidades que tenemos para mejorar, para dar más herramientas a los futbolistas para poder progresar», admite.