La mafalda cochabambina
Mafalda, el entrañable personaje de la historieta concebida por Quino, está en Cochabamba. Con la colaboración del Consulado argentino, junto a la Alcaldía cochabambina, se erigió una escultura en un remozado pasaje localizado en un barrio residencial. Obviamente, muchos sectores reaccionarios de Cochabamba elogiaron esta efigie, aunque sin reparar que Mafalda está asociada a ideas progresistas e izquierdistas por su postura indeclinable al pacifismo, a la injusticia social y a la desigualdad.
La imagen de Mafalda representa, entre otras cosas, una resistencia a las dictaduras. Inclusive, su propio creador Quino dijo enfáticamente en 1988: “Mafalda habría estado entre los desaparecidos de la última dictadura argentina”.
Cuando el burgomaestre cochabambino y actual candidato, Manfred Reyes Villa, y el cónsul del presidente argentino Javier Milei se sacan fotos al lado de Mafalda cochabambina, algo desencaja. Parece, un uso político burdo y forzado de la imagen del personaje de la historieta creado por el humorista Quino.
No es casual, la escultura de Mafalda en Buenos Aires está en el barrio de La Boca, un barrio que está en la desembocadura del Riachuelo donde se asentaron los migrantes genoveses en el ocaso del siglo decimonónico. Hoy, La Boca está poblado mayoritariamente por gente pobre. Claro, allí está enclavado un equipo acaudalado: Boca Junior con su Bombonera. La presencia de Mafalda en el barrio de La Boca tiene una coherencia social e, inclusive, diría ideológica. No ocurre, en el caso cochabambino, donde la pobre Mafalda está en una zona residencial lejos de sus principios ideológicos. Quizás, una propia imagen de ella simboliza su adscripción a ciertos valores fundamentales: aparece en una imagen Mafalda sonriente indicando cuatro valores: “¡Si a la Democracia! ¡Sí a la Justicia! ¡Sí a la libertad! ¡Sí a la vida!”.
Otro de los valores que comulga Mafalda es el pacifismo. Por ejemplo, existe una imagen en la cual Mafalda indica el bate de un policía y piensa: “¿Ven? Este es el palito de abolir ideologías”. A diferencia del actual alcalde cochabambino, que históricamente se caracterizó por conformar grupos violentos para la lucha política. Un caso reciente: hace unos días atrás los correligionarios de Reyes Villa lanzaron petardos a correligionarios de un frente político opositor inscrito para los comicios subnacionales.
El uso político por parte de Reyes Villa de la imagen de Mafalda hasta parece grotesco. Si bien su imagen se propaga más allá de Buenos Aires, hay un tema fundamental: no se debe distorsionar la propia esencia de Mafalda a nombre de universalizar su imagen, ya que se puede vaciar sus principios.
Usar la imagen de Mafalda, además, devela la falta de imaginación. En todo caso, es una actitud recurrente en el actual alcalde cochabambino. Décadas atrás, en su afán de ufanar ser el propulsor del levantamiento de un Cristo de la Concordia en el cerro de San Pedro, similar al existente en Río de Janeiro, hizo casi calcado al Cristo del Concorvado e inclusive construyó un teleférico para llegar a la cima de ese cerro.
Qué hubiese sucedido si Quino viera cómo un funcionario de Milei y un burgomaestre con signos de autoritarismo hicieran un uso grotesco de su imagen. Quizás, en su propia desolación, el mismo Quino hubiese evocado aquella tira cómica donde Mafalda está seria delante de un libro y piensa: “Amo a la humanidad, me revienta la gente hipócrita”. En otra tira cómica, Mafalda era irónica y decía: “¿Cuándo será el día de la gente falsa e hipócrita? Tengo a unos cuantos a los que debo felicitar”.
*Es sociólogo
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