La paradoja de la gobernabilidad
El lenguaje político busca construir percepciones, mientras que la gobernabilidad opera con paradojas. Un artículo que revela el choque entre interpretaciones externas y dinámicas internas de gobernabilidad es “It’s Not the Cartels That Worry Claudia Sheinbaum”, de Mary Beth Sheridan publicado en The New York Times.
Sheridan, periodista especializada en América Latina, plantea que el principal obstáculo en la lucha contra el narcotráfico radica en la colusión entre cárteles y estructuras políticas locales. Al tiempo que Donald Trump impulsa una “guerra total” contra los grupos criminales, Sheinbaum es cautelosa. La razón, según la columnista del New York Times, es que confrontar a los cárteles exige desmantelar redes corruptas que entretejen al partido oficialista de México.
Sheridan afirma que el control de la presidenta sobre un Morena fragmentado por facciones genera inestabilidad, principalmente cuando se trata de conservar cargos públicos. Una ofensiva agresiva podría desestabilizar su base de poder, sobre todo cuando los cárteles ejercen dominio a través de alianzas invisibles que sostienen el statu quo, más allá de la violencia explícita. Dichas alianzas representan el verdadero problema.
En la mañanera del 6 de febrero, se le preguntó a la presidenta su opinión respecto al artículo de Sheridan y su respuesta revela la paradoja. Sheinbaum calificó el texto como “ciencia ficción” y declaró: “No tendríamos los resultados que tenemos si hubiera colusión con el crimen”.
Para contrarrestar, recordó a Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón, condenado en Estados Unidos por corrupción y vínculos con el Cártel de Sinaloa. García Luna sirve como símbolo del legado de administraciones panistas que declararon guerra al narco, sin limpiar sus filas.
Esta réplica intenta reescribir la narrativa y desplazar el foco de Morena hacia el PRIAN, mientras que la Operación Enjambre se convierte en la evidencia empírica de ese discurso. Desde la narrativa oficialista, esta operación se presenta como la evidencia de que el gobierno actual lucha efectivamente para desarticular redes de corrupción e infiltración del crimen organizado en gobiernos municipales. Iniciada en noviembre de 2024, como una coordinación entre autoridades federales y estatales, ha resultado en decenas de detenciones de servidores públicos acusados de extorsión, homicidio, secuestro y vínculos con grupos delictivos.
Sin embargo, Operación Enjambre deja al descubierto la tensión central que Sheridan describe: su ejecución confirma que la infiltración del crimen constituye un problema estructural.
La semana pasada, autoridades federales detuvieron a Diego Rivera Navarro, exalcalde morenista de Tequila Jalisco. Rivera enfrenta acusaciones de extorsión a empresas cerveceras y tequileras, así como vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Junto a él cayeron tres funcionarios municipales: directores de Seguridad Pública, Catastro y Obras Públicas. El esquema involucra desvíos de recursos y corrupción sistémica.
Con la detención de Rivera Navarro se suman seis alcaldes morenistas o aliados capturados. Además, en el Estado de México, la operación ha llevado a la detención de tres alcaldes con presuntos lazos a La Familia Michoacana; dos del PRD y una de MC. Los casos exponen la fragilidad de un poder municipal ante el narco y manifiestan la paradoja central del momento político.
Frente a la negativa de Sheinbaum sobre la existencia de una colusión sistémica, las detenciones revelan la continuidad del problema.La narrativa trumpiana de un México “gobernado por cárteles” simplifica una realidad donde el poder político y criminal se entrelazan de formas complejas y variables.
La paradoja se intensifica cuando combatir la corrupción exige romper alianzas y gobernar exige mantenerlas. El sistema opera dentro de esa tensión.