¿Funcionan realmente los parches para la nariz para eliminar los puntos negros? Lo que dicen los expertos
Cuando hablamos de puntos negros en la nariz, casi todas hemos pasado por la misma escena: mirarnos al espejo, detectar esos puntitos y pensar en una solución rápida. Los parches para la nariz llevan años prometiendo una limpieza exprés y un antes y después inmediato, pero la pregunta sigue ahí: ¿funcionan de verdad o solo nos regalan un efecto visual momentáneo?
La respuesta, como casi todo en cosmética, no es un sí o un no rotundo. Para entender qué hacen realmente estas tiras —y qué no—, hay que empezar por aclarar un concepto clave que suele generar mucha confusión: no todo lo que vemos en la nariz son puntos negros. Tal y como explica Amanda Isabel Gonçalves, experta en dermofarmacia de Planet Skin, en muchos casos hablamos de filamentos sebáceos, estructuras normales formadas por sebo y células muertas que el cuerpo produce de manera constante, especialmente en la zona T.
¿Por qué la nariz tiende a verse más congestionada?
La nariz reúne todos los ingredientes para que los poros se hagan notar: mayor producción de sebo, poros más visibles y una zona central del rostro donde cualquier textura se percibe el doble. “Muchas veces llamamos puntos negros a todo lo que vemos ahí, cuando una parte importante son filamentos sebáceos. Un parche puede llevárselos, sí, pero eso no significa que hayas solucionado el problema; simplemente has retirado algo que el cuerpo volverá a producir”, aclara la farmacéutica.
Aquí nace el gran malentendido. “El parche no es un tratamiento, es un ‘momento’. Da un resultado visual inmediato porque arrastra tapones superficiales de sebo y queratina, pero no cambia cómo funciona el poro. Si la rutina no acompaña, al día siguiente la zona vuelve a verse igual”, explica Amanda.
Entonces, ¿son o no beneficiosos los parches para la nariz?
Depende del objetivo. Si lo que buscas es verte la nariz mejor hoy, juegan a favor. “Son útiles cuando notas la zona T más cargada, cuando quieres que la base de maquillaje no marque textura o cuando necesitas un recurso rápido antes de un plan. El beneficio es estético y temporal, pero real”, apunta la experta. De hecho, los define de una forma muy gráfica: “Son el vestido negro del cuidado de poros. No te solucionan la vida, pero te sacan del apuro”.
Eso sí, conviene tener claro su papel. “No sustituyen una rutina constante. Para trabajar los poros a medio y largo plazo, se recomiendan activos como ácido salicílico, alfa hidroxiácidos o retinoides, siempre adaptados al tipo de piel. Cuando la rutina está bien planteada, los puntos negros se ven menos y el parche pasa a ser un complemento ocasional”, añade.
¿Cómo usar los parches para que realmente funcionen?
Antes de hablar de productos concretos, hay algo fundamental: la forma de uso. “El parche debe adherirse donde tiene que adherirse. Por eso es clave aplicar con la nariz bien humedecida, dejarlo actuar hasta que esté completamente seco (unos 10–15 minutos) y retirarlo con calma, empezando por los bordes”, recomienda la experta.
El después también importa. Aplicar un tónico seborregulador y una crema ligera ayuda a evitar la sensación de tirantez. Y si tu piel es sensible, mejor no combinar el mismo día con exfoliantes potentes. “Piensa en el parche como un tratamiento flash: usas, retiras, calmas e hidratas. Al día siguiente, vuelves a tu rutina normal. Así el resultado se disfruta sin comprometer la barrera cutánea”, resume Amanda.
Los parches para la nariz con los que sí notarás la diferencia
Aunque el efecto de este tipo de productos sea algo temporal, eso no le resta valor. Hay cosméticos pensados precisamente para eso. La clave aquí está en no abusar de ellos. La recomendación general es un uso ocasional —por ejemplo, una vez por semana si la piel lo tolera—, entendiendo que no sustituyen una rutina constante para mantener los poros limpios. A continuación, 4 productos que te pueden salvar del ocasional punto negro de manera rápida y eficaz.
Nose pore strips green tea, de Look at me (2,90 euros)
La versión clásica con un plus de sensorialidad. El té verde aporta ese extra calmante, mientras el parche ayuda a retirar sebo visible y alisar la textura. Perfecto antes del maquillaje, cuando quieres que la base se vea más uniforme.
Teen again 2-step nose pack, de Look at me (2,90 euros)
Un formato en dos pasos pensado para quien busca resultado sin castigar la piel. Combina limpieza y cuidado posterior del poro, ayudando a eliminar impurezas y controlar el exceso de sebo sin dejar sensación de tirantez. Ideal si te gusta sentir que, además de retirar, estás tratando la zona.
Nose pore strips aloe vera, de Look at me (2,90 euros)
Pensado para pieles que temen la tirantez. El aloe vera suaviza la experiencia y hace que el efecto limpieza resulte más amable. Un sí, pero suave, especialmente recomendable si después sellas con hidratación ligera.
Pig nose clear blackhead 3-step kit, de Holika Holika (2,90 euros)
El más completo en formato ritual. Prepara, retira y calma en tres pasos, logrando ese efecto antes y después tan satisfactorio sin que la piel quede pidiendo auxilio. Perfecto para esos días en los que quieres verte mejor y disfrutar del proceso.
Entender qué puede —y qué no puede— hacer un parche para la nariz es la clave para no frustrarse. Usados con cabeza, como recurso puntual y bien integrados en una rutina coherente, pueden convertirse en aliados prácticos para esos momentos en los que queremos ver la piel más pulida… aunque sepamos que el verdadero trabajo se hace día a día.