La diseñadora española que transforma la moda global desde Oviedo (y Netflix)
Una marca asturiana que nace lejos de casa
En 2012, la diseñadora Celia Bernardo fundó su firma en Shanghái, ciudad donde residía entonces, con un objetivo claro: desafiar la hegemonía de los colores neutros en la moda occidental. Su propuesta se consolidó desde el principio como una declaración estética y política basada en el color, la libertad creativa y la diversidad visual.
Formada en Madrid y Milán, Bernardo había trabajado previamente para grandes marcas internacionales antes de decidir lanzar su propio proyecto. Con Celia B, dio forma a un estilo inconfundible: prendas vibrantes, estampados atrevidos y una identidad de marca que celebra la diferencia.
El color como bandera en un sector dominado por el gris
La filosofía de Celia B va más allá de lo textil. Para su creadora, “rodearse de color es un posicionamiento político”, una forma de resistencia ante lo que denomina color extinction. En su opinión, la progresiva desaparición del color en la vida cotidiana —en la moda, la arquitectura, el diseño industrial— refleja una pérdida de diversidad estética asociada a procesos sociales y económicos globales.
La marca encuentra en Oviedo una inesperada fuente de inspiración. Según Bernardo, el casco antiguo de la ciudad ofrece más vitalidad cromática que muchas capitales europeas. En esta dualidad —taller creativo en Asturias y base productiva en Shanghái— reside una parte fundamental de su singularidad.
Un fenómeno global con ADN asturiano
El crecimiento de Celia B ha sido constante. Desde su primera feria en Tokio hasta su consolidación en mercados tan exigentes como Estados Unidos o Oriente Medio, la marca ha mantenido una estética coherente y reconocible. Actualmente, sus colecciones están presentes en más de 40 países a través de puntos de venta como Anthropologie, Revolve o Harvey Nichols.
La empresa cuenta con tres centros operativos: Oviedo, Madrid y Shanghái. El diseño se realiza en Asturias, mientras que la producción y la logística se gestionan desde China. En Madrid se encuentra el showroom de comunicación y gestión comercial. Además, tiene agentes de ventas repartidos en países estratégicos como Emiratos Árabes, Japón, Reino Unido o Grecia.
Presencia en Netflix: el salto definitivo
Uno de los grandes impulsores de la notoriedad internacional de la marca ha sido su aparición en series de éxito de Netflix. Producciones como Sex Education, Emily in Paris o Sin Medida han incorporado prendas de Celia B en sus estilismos, generando conversaciones virales en redes sociales y medios especializados.
La diseñadora destaca que el impacto de estas colaboraciones no radica tanto en un aumento inmediato de ventas, sino en la consolidación de su credibilidad como firma global y vanguardista.
Reconocimiento en pasarelas internacionales
La participación en la Semana de la Moda de Copenhague ha sido otro hito significativo. La capital danesa, cada vez más influyente en el sector, valora especialmente propuestas frescas, inclusivas y alejadas del elitismo. Según Bernardo, Celia B encaja perfectamente en esa visión: “Copenhague es el centro de una moda más divertida y profesional”.
Una filosofía con impacto social y cultural
Para Celia Bernardo, la moda no debe limitarse al producto: debe comunicar una visión del mundo. Por ello, la diseñadora se define como “activista del color”. En sus palabras, la colorfobia nos empobrece culturalmente y responde a lógicas económicas que priorizan la rentabilidad frente a la diversidad.
Su propuesta busca combatir esa tendencia desde el diseño, defendiendo una moda que inspire, emocione y genere conexiones estéticas con el entorno. Este enfoque ha sido clave para conectar con públicos diversos en múltiples culturas.
Futuro: más allá de la moda
Tras 14 años al frente de la marca, Bernardo proyecta nuevos horizontes. Sueña con diseñar un hotel temático 100% Celia B y escribir un libro que refleje su experiencia y su filosofía creativa. Mientras tanto, continúa ampliando su línea de productos con colaboraciones en decoración, como la reciente colección junto a Calma Chechu.
En un mundo globalizado, donde lo homogéneo suele imponerse, Celia B demuestra que una visión única y comprometida puede abrirse camino. Su éxito internacional no solo redefine el papel del diseño español en la moda global, sino que también invita a vestir —y vivir— con más color.
Más información en la plataforma internacional Fashion Revolution, que promueve una industria de la moda más ética y sostenible.