El palacio “maldito” de Venecia vuelve al mercado tras siglos de historia y tragedias
Ca’ Dario, el emblemático palacio renacentista situado en la orilla del Gran Canal de Venecia, vuelve al mercado inmobiliario tras una amplia rehabilitación. Con un precio de salida cercano a los 20 millones de euros, la propiedad ofrece nueve dormitorios, ocho baños, salones con frescos, lámparas de Murano y una galería con vistas al canal, en el tranquilo barrio de Dorsoduro.
Deshabitado desde 2006, el edificio ha sido objeto de un incesante interés mediático por su leyenda negra. A lo largo de las últimas décadas se ha alimentado la idea de que el palacio está “maldito”, debido a una sucesión de muertes trágicas o circunstancias poco comunes que afectaron a varios propietarios o visitantes.
Entre Monet, fantasmas y millones: así es Ca’ Dario por dentro
Construido a finales del siglo XV y bautizado en honor a su primer dueño, Giovanni Dario (un diplomático que firmó un tratado de paz con el Imperio Otomano), el palacio inspiró a artistas como Claude Monet, que lo pintó en 1908, y fue citado por Henry James en Italian Hours. También fue residencia de nobles y comerciantes, además de figuras del rock británico en el siglo XX.
La supuesta maldición se popularizó a partir de los años setenta con la cobertura mediática de varias muertes en torno a la propiedad. La crónica incluye el asesinato del conde Filippo Giordano delle Lanze en 1970; la muerte del mánager de The Who, Christopher “Kit” Lambert, tras una etapa marcada por problemas de adicciones; o el suicidio del financiero Raul Gardini en 1993, implicado en un escándalo de corrupción.
A esa lista se suman el fallecimiento del bajista John Entwistle una semana después de alquilar el palacio o el accidente automovilístico del tenor Mario Del Monaco cuando se dirigía a visitarlo, tras lo cual desistió de la compra.
A pesar de la mitología, venecianos y expertos relativizan el relato. Arnaldo Fusello, de Christie’s Venecia, recuerda que cientos de personas vivieron en Ca’ Dario sin incidentes, incluido el propio Giovanni Dario, que murió a los 80 años.
Para el historiador Davide Busato, la leyenda se disparó tras el caso Gardini y responde más al gusto local por las historias exageradas que a un patrón real: “A los venecianos les encanta contar una buena historia”, señala.
Con la rehabilitación finalizada y agencias internacionales implicadas en la venta, la propiedad vuelve a sonar entre compradores italianos y extranjeros interesados en patrimonio histórico. Para los agentes, la operación no solo supone la venta de un inmueble, sino la posibilidad de preservar un palacio que lleva más de cinco siglos asomado al Gran Canal y que pertenece al imaginario artístico y literario de Venecia.