Capuletos y Montescos
No somos ni Romeo ni Julieta, como decía la antigua y popular canción, pero sí somos capuletos y montescos: enemigos acérrimos. A veces, lamentablemente, tiene uno que limitarse a leer la portada de los diarios porque adentrarse en su contenido es encenderse de ira, de odio, de vergüenza o cuando menos de indignación e incomprensión.