Un científico asegura haber descifrado la receta secreta de Coca‑Cola tras 139 años
La fórmula de Coca‑Cola, es uno de los secretos comerciales más protegidos del planeta, podría estar más cerca de ser desvelada.
El divulgador científico Zach Armstrong, creador del canal de YouTube LabCoatz, afirma haber reconstruido la composición exacta de la bebida tras más de un año de análisis químicos, pruebas sensoriales y experimentación.
Armstrong sostiene que, más allá del misterio que rodea a la marca, la bebida es en realidad más del 99 % azúcar, agua carbonatada, cafeína, ácido fosfórico y colorante de caramelo. Lo verdaderamente complejo, asegura, reside en el 1 % restante, donde se esconden los “sabores naturales” que dan a Coca‑Cola su perfil aromático inconfundible.
El estudio combina espectrometría de masas, aceites esenciales y taninos para reproducir una versión casi idéntica de la bebida más famosa del mundo
Para descifrar ese componente, el investigador sometió muestras de la bebida a espectrometría de masas, una técnica que permite descomponer una sustancia en sus moléculas y obtener una especie de “huella química”.
A partir de ese patrón, Armstrong comenzó a recrear la mezcla utilizando aceites esenciales en proporciones extremadamente precisas: limón, lima, canela, nuez moscada, naranja, cilantro, árbol del té y un compuesto de aroma resinoso llamado fenchol.
El proceso, sin embargo, no fue tan sencillo. Aunque la réplica inicial coincidía casi por completo con el perfil químico de la original, Armstrong detectó que faltaban ciertos matices frescos y amargos.
La clave, según explica, estaba en los taninos, compuestos presentes en las hojas de coca, desprovistas de cocaína en la versión legal utilizada por la industria, y también en productos como el vino o el té. Estos taninos, que no aparecen en la espectrometría por ser no volátiles, aportan el característico toque seco y ligeramente astringente de la bebida.
Tras incorporar taninos comerciales y ajustar la mezcla con vainilla, vinagre, glicerina y ácido fosfórico, Armstrong asegura haber obtenido una versión prácticamente indistinguible de la Coca‑Cola original, tanto en sabor como en estructura química. Según sus cálculos, una vez creada la base aromática, producir litros y litros de la bebida casera costaría apenas unos céntimos.
El científico insiste en que todos los ingredientes utilizados son legales y accesibles, aunque advierte de que algunos compuestos pueden resultar irritantes si se manipulan sin protección adecuada. Mientras tanto, la compañía Coca‑Cola no ha comentado públicamente las afirmaciones del investigador, manteniendo intacto el aura de misterio que rodea a su receta desde 1886.