Pere Mir donó una finca a Tabernero por su «labor científica», según el médico
Era una de las declaraciones más esperadas en los juzgados barceloneses. Era la oportunidad de escuchar de su propia voz si eran verdad o mentiras las acusaciones que se han realizado contra él sobre la administración del patrimonio del empresario y mecenas Pere Mir. Hoy era evidente la expectación por conocer el testimonio del jefe de Oncología del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, uno de los tres albaceas investigados por supuestamente desviar fondos del patrimonio del mecenas Mir.
Tabernero compareció hoy ante la titular del juzgado de instrucción número 12 de Barcelona como imputado, investigado junto al hombre de confianza de Pere Mir, Jordi Segarra, y el tercer albacea, Franscisco Capellas, todo ello por supuestamente apropiarse de fondos de las fundaciones herederas, como Cellex, del patrimonio del mecenas, fallecido en 2017, y su esposa Núria Pàmies, quien murió un año después.
Como era de esperar, el reconocido médico decidió desmarcarse en todo lo referente a la gestión de la controvertida herencia. Asimismo aseguró que Pere Mir le regaló una finca por su asesoramiento científico. Concretamente se trata de la vivienda que el empresario tenía en la estación de esquí en Baqueira Beret.
Tabernero, que fue el médico personal de Mir, aseguró ante la jueza que éste le dijo en vida que a su muerte le daría la casa de la discordia en Baqueira. Por todo ello, el oncólogo afirmó que, como patrono de una de las fundaciones del mecenas, se limitó a ejercer como asesor científico, sin implicarse en decisiones económicas o empresariales, y que como mecenas tampoco ha tomado ninguna decisión. En este sentido, y en relación con la citada propiedad, Tabernero apuntó que los 312.000 euros que recibió una vez murió Pere Mir se destinaron a pagar los impuestos relativos a la donación de la finca que ha generado tanta controversia. En su declaración como investigado, Tabernero subrayó que Mir verbalmente le dijo en vida que esa finca sería para él, en agradecimiento a su asesoramiento científico durante años. Lo que decía el médico, siempre según su testimonio, es que la casa iba a nombre de una de las sociedades panameñas creadas por el desaparecido empresario.
Durante las dos horas en la que compareció, Tabernero decidió responder a todas las partes. El médico afirmó que en vida del mecenas aceptó su propuesta para ser patrón de la Fundación Mir Puig, concretamente entre 2015 y 2022, aunque solo para prestar asesoramiento científico y como agradecimiento al apoyo que siempre le mostró el filántropo.
El jefe de Oncología Médica del Hospital Vall d’Hebron declaró ante la jueza que Pere Mir le dijo en vida que esta casa sería para él y que, cuando se la quedó, desconocía que iba a nombre de una de las sociedades panameñas creadas por el mecenas.
Tabernero ratificó que no fue patrono de la Fundación Cellex para evitar un conflicto intereses, puesto que esta entidad, una de las principales donantes en Cataluña en la investigación científica en todo lo relacionado en la lucha contra el cáncer, donaba importantes sumas económicas al hospital Vall d’Hebron en el que trabajaba.
En su investigación , la jueza atribuye a Tabernero una «directa implicación» en la donación de una finca en la Vall d’Aran, concretamente en Baqueira, procedente de una mercantil del entramado de Pere Mir, de la que el doctor fue beneficiario, así como de recibir 312.000 euros del patrimonio del mecenas.
La defensa de Tabernero, representado por el abogado Pau Molins, sostiene que no ha ejercido ningún cargo de administración ni ha participado en la toma de decisiones económicas y que Pere Mir le nombró albacea por su relación de confianza, y que dio instrucciones para que a su muerte le donaran la finca de Baqueira en agradecimiento por sus servicios y por su contribución a la ciencia. De hecho, según la defensa de Tabernero, Mir rechazó varias propuestas de su entorno que le ofrecían comprar la finca de Baqueira porque, aseguraba el mecenas, ya la había comprometido para donarla a Tabernero cuando falleciera. Es más, la defensa ha aportado al juzgado un acta notarial en la que Pere Mir notifica a las personas que cuidaban la finca de Baqueira que el doctor la iría a visitar porque acabaría siendo suya.
En su comparecencia judicial, Tabernero explicó que en una reunión que tuvo en Londres supo que el principal albacea de Pere Mir –Jordi Segarra, de 91 años–, le había otorgado poderes en algunas fundaciones del mecenas, aunque ha insistido que nunca ha tomado ninguna decisión económica o empresarial.