Laporta, presidente del Barcelona: "Las relaciones con el Real Madrid están rotas"
En la previa de la final de la Supercopa de España entre el FC Barcelona y el Real Madrid, el foco institucional también es importante. El acto oficial organizado por la Real Federación Española de Fútbol sirvió como antesala protocolaria de un Clásico que siempre lo invade todo, pero fue después, ante los medios desplazados a Arabia Saudí, cuando Joan Laporta decidió poner voz a una realidad que desde hace tiempo se intuye en los despachos: la relación entre ambos clubes está rota.
Laporta cumplió primero con el ritual esperado, agradeciendo el trabajo federativo y el marco institucional que rodea a la Supercopa. Sin embargo, cuando llegaron las preguntas, el presidente del Barcelona optó por un discurso directo, sin matices diplomáticos. “Las relaciones con el Real Madrid están mal, están rotas, hay diversos temas que nos han distanciado”, afirmó.
Laporta: "Las relaciones no son buenas"
El dirigente blaugrana profundizó en esa idea sin rodeos. “Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, ahora se está produciendo una situación que hace que las relaciones no sean buenas”, explicó. No apeló a un desencuentro concreto ni a un episodio aislado, sino a una suma de conflictos que han ido deteriorando cualquier espacio común.
Laporta quiso, eso sí, marcar una línea clara. La ruptura no implica, según sus palabras, la desaparición del respeto. “Eso no quiere decir que no haya respeto, que hay que mantenerlo de forma civilizada”, señaló, antes de insistir en que la situación es la que es: “pero están rotas totalmente”. El respeto, para Laporta, es una obligación mínima, incluso cuando los puentes han sido volados.
La Supercopa, cada vez más alejada de aquel torneo menor de calendario, funciona también como escenario donde se exhiben las tensiones profundas del fútbol español.
¿Reconciliación?
Preguntado por una posible salida a este conflicto, Laporta dejó una puerta abierta, aunque sin transmitir urgencia ni optimismo. “Todo es reconducible en el fútbol, como en la vida, pero depende de la voluntad de las partes”, afirmó. La frase encierra una condición clara: no basta con la iniciativa de uno solo. Para el presidente del Barcelona, cualquier intento de recomposición exige una voluntad compartida que hoy no percibe. “De momento se han producido una serie de circunstancias que hace que estén rotas”, añadió, reforzando la idea de que el problema sigue vigente y sin resolver.
Las palabras del presidente blaugrana son consecuencia de desacuerdos que van más allá de lo deportivo y que afectan a la forma de entender el poder, la representación y el rumbo del fútbol español.
Además, Laporta se dirige a su entorno, refuerza la sensación de agravio y proyecta una imagen de firmeza en un momento en el que el equipo llega a la final como favorito en lo deportivo. El relato, como el partido, también se juega fuera del césped.
En el Real Madrid, fiel a su tradición, el silencio institucional no respondió. Un perfil bajo que contrasta con la contundencia verbal de Laporta y que forma parte, precisamente, de esa distancia que el presidente describe. Dos estilos, dos maneras de entender la comunicación y el peso institucional.
Así, la Supercopa se convierte en algo más que un título. En Yeda se decidirá un campeón, pero también se escenifica una relación histórica en uno de sus momentos más fríos. El balón rodará y el resultado dictará sentencia deportiva, pero las palabras de Laporta quedarán como recordatorio de que, hoy, el Clásico no se limita a lo que ocurre sobre el campo.