Cómo un panettone de Alicante supera a Italia: el secreto mejor guardado
Un logro gastronómico fuera de Italia
El dulce navideño italiano por excelencia, el panettone, ha traspasado fronteras y ha encontrado en Alicante un campeón inesperado. El maestro pastelero Paco Torreblanca, originario de Elda (Alicante), ha sido reconocido por elaborar el mejor panettone del mundo fuera de Italia, consolidando una posición que desafía la tradición milanesa del producto. Esta distinción, destacada por El Debate, coloca a España en el mapa de los exponentes más relevantes de este dulce.
La figura de Paco Torreblanca
Paco Torreblanca es una figura consolidada en el panorama internacional de la pastelería. Desde sus inicios en 1978 en el obrador de su localidad natal, su trayectoria le ha llevado a pertenecer al jurado de la Copa del Mundo del Panettone y a ser miembro de honor de la cofradía italiana de maestros de masa madre, un reconocimiento que muy pocos fuera de Italia alcanzan.
Su obra maestra, el panettone elaborado en Alicante, ha sido reconocido por su calidad y perfección técnica. Este logro no solo destaca por el galardón obtenido, sino también por la forma en que se ha trabajado un producto con profundas raíces italianas desde una perspectiva española.
El papel de la masa madre en la excelencia
La clave fundamental que distingue al panettone de Torreblanca es el uso de una masa madre cien por cien natural, mantenida y cuidada durante años. A diferencia de muchas versiones comerciales que emplean levaduras industriales o aditivos, esta propuesta apuesta por una fermentación lenta y controlada, que aporta complejidad aromática, textura aireada y sabor profundo.
La masa madre no solo mejora la calidad organoléptica del panettone, sino que también contribuye a una conservación natural más prolongada sin necesidad de conservantes o productos artificiales, un aspecto que resalta en los concursos internacionales donde se evalúa la calidad global del producto.
Técnica artesanal frente a producción industrial
La elaboración de panettone con masa madre requiere un dominio profundo de la fermentación y el manejo de la masa. Este proceso incluye múltiples fases de reposo, cuidados específicos de temperatura y humedad, y un conocimiento preciso del equilibrio entre levadura natural y tiempo de fermentación. La técnica artesanal se convierte así en un activo indispensable para alcanzar niveles de calidad excepcionales.
Este enfoque contrasta notablemente con las versiones producidas en masa, donde la rapidez y la estandarización suelen primar sobre los matices sensoriales. El resultado es un panettone que conserva la tradición y, al mismo tiempo, introduce matices de sabor y textura que lo diferencian claramente en catas comparativas.
Impacto en la gastronomía española
El reconocimiento internacional del panettone alicantino no es un hecho aislado. España ha demostrado en los últimos años su capacidad de innovar y destacar en productos gastronómicos con fuerte identidad cultural extranjera. Además de Alicante, otras ciudades, como Barcelona, también han tenido presencia destacada en competiciones internacionales de panettone, reforzando la posición del país como referente en bollería artesanal de alta gama.
Este tipo de éxitos tiene efectos positivos en la reputación de la cocina española, incentivando la demanda de productos artesanales, valorando técnicas ancestrales como la fermentación con masa madre y promoviendo una cultura culinaria que mezcla tradición e innovación.
Un dulce que trasciende fronteras
El reconocimiento del panettone de Alicante no solo pone en valor el producto en sí, sino también el trabajo de muchos artesanos que apuestan por la calidad por encima de la producción industrial. En un mercado cada vez más globalizado, la artesanía culinaria se posiciona como un factor diferenciador capaz de atraer la atención de paladares exigentes en todo el mundo.
La historia de este dulce, nacido en Milán, se enriquece ahora con nuevas interpretaciones que mantienen viva la tradición, al tiempo que exploran nuevas fronteras de sabor y técnica. El panettone de Alicante es, sin duda, un excelente ejemplo de cómo un producto popular puede reinventarse y alcanzar el reconocimiento global sin perder su esencia artesanal.