Tumbas de víctimas de la pandemia por coronavirus quedaron fuera de nuevo cementerio municipal en Arequipa
Un nuevo camposanto se inauguró en los linderos de Arequipa, a las faldas del volcán Chachani. Se trata del Cementerio Municipal de Alto Cayma, una estructura moderna pero que dejó fuera del perímetro de su primera etapa a un grupo de 50 tumbas, de fallecidos por Covid-19 durante la pandemia. Curiosamente, estos entierros, realizados de manera informal o clandestina, sentaron las bases para el nuevo panteón público.
Literalmente, las tumbas de la pandemia quedaron a espaldas del nuevo cementerio, el cual está rodeado de un cerco de concreto y que contiene cerca de 400 nichos y una capilla. Según el alcalde distrital de Cayma, Juan Carlos Linares, el nuevo panteón edil no tiene nada que envidiar a los camposantos privados.
Sin embargo, hay que caminar unos 50 metros fuera del nuevo cementerio, por una trocha de tierra fofa, para llegar al grupo de las tumbas de la pandemia.
A espera de ser incluidas en la segunda etapa
Lejos de la bulla de la ceremonia de inauguración -realizada el jueves 8 de enero- las tumbas solitarias son testimonio de la dura época que atravesó la humanidad. Según cifras de la Gerencia de Salud de Arequipa, durante la pandemia fallecieron 7,186 personas por Covid-19 en la región.
Dirigentes de la zona remarcaron que las tumbas de la pandemia sí están incluidas dentro del proyecto del cementerio, solo que no en su primera etapa. La fase inicial fue ejecutada por la Municipalidad de Cayma por un valor de S/ 2.800.000 en un espacio de 5 hectáreas. La segunda etapa no tiene fecha de inicio.
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Una historia de pandemia
El terreno que ocupan los fallecidos por Covid-19 siempre estuvo proyectado para un nuevo cementerio municipal; sin embargo, el predio permaneció abandonado hasta el 2020, al punto que varias hectáreas del proyecto original fueron ganadas por invasiones.
Los primeros meses de la pandemia revelaron una cruda necesidad: no había espacio para enterrar a los fallecidos por el coronavirus, pues varios cementerios de la ciudad ya estaban colapsados o las familiares no contaban con recursos.
Lorenzo Mollo, presidente del Frente de Defensa de los Pueblos de Alto Cayma, recuerda que, ante la urgencia, junto a otros dirigentes tomaron la decisión de usar los terrenos para los entierros. Ello les valió incluso denuncias ante el Ministerio Público. Sin embargo, las bases del futuro cementerio, ya estaban sentadas.
Testimonio de una época
Los entierros informales llegaron a cerca de 50. La Municipalidad de Cayma impidió continuar con esta práctica y hasta hoy se mantiene un letrero que prohíbe nuevos sepelios "clandestinos" en la zona.
No obstante, todo indica que hubo nuevos entierros sin autorización después de la pandemia, pues existen tumbas con fechas del 2024 y 2025. Mollo enfatiza que el 95% de sepulturas son de víctimas del coronavirus.
Y aunque estas tumbas fueron olvidadas de la foto oficial, al parecer no así por sus seres queridos. La mayoría son sepulturas de concreto y varias conservan coronas de flores recientes, posiblemente colocadas en el último Día de Muertos de noviembre. En medio del silencio y a las faldas del volcán Chachani, son el recuerdo de una época de dolor que atravesó Arequipa.