El vestido de novia de Sara Zaldívar para casarse con Gigi Sarasola en Punta Cana: flores bordadas, transparencias y un guiño íntimo a su madre
La boda de Sara Zaldívar y Gigi Sarasola se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos sociales de este inicio de año. Una celebración de varios días en Punta Cana que puede verse al detalle en un amplio reportaje publicado hoy en los quioscos en la revista ¡HOLA!, donde la moda nupcial juega un papel protagonista y el vestido de la novia concentra toda la atención.
Aunque Sara Zaldívar lució hasta cinco vestidos a lo largo de las celebraciones, hay uno que resume mejor que ningún otro la esencia de su boda: el diseño con el que se dio el “sí, quiero”, una creación tan delicada como emocional, pensada para un enclave paradisíaco y para un momento cargado de simbolismo.
Un diseño sirena que define la elegancia de la novia
Para la ceremonia, celebrada al atardecer frente al mar Caribe, la arquitecta eligió un vestido de corte sirena y escote palabra de honor, ajustado al cuerpo y confeccionado en un tejido semitransparente que aportaba ligereza y sofisticación. El diseño, firmado por la firma neoyorquina Bronx and Banco, destacaba por un exquisito trabajo artesanal de flores bordadas en relieve, que recorrían toda la silueta creando un efecto etéreo y muy femenino.
El cuerpo encorsetado marcaba la figura con precisión, mientras que la falda se prolongaba en una cola larga y sutil, perfecta para caminar hacia el altar sobre la arena blanca sin renunciar a la elegancia. Un vestido que equilibraba sensualidad y romanticismo, y que dialogaba con el entorno natural sin imponerse a él. Un vestido que combinó con zapatos de Isabel Abdo.
Joyas con historia y un estilismo lleno de significado
Lejos de los excesos, Sara optó por un estilismo depurado que dejaba todo el protagonismo al vestido. Prescindió del velo y lució su melena recogida en un semirrecogido sencillo, que aportaba frescura y naturalidad al conjunto.
El detalle más emotivo llegó con las joyas: unos pendientes de diamantes y perlas en forma de gota, pertenecientes a su madre fallecida, que cumplían con la tradición de llevar “algo prestado”. Un gesto íntimo y cargado de simbolismo que añadió una dimensión emocional al look nupcial. Como ramo, eligió calas blancas, una opción clásica y elegante que reforzaba la sobriedad del conjunto.
Un vestido pensado para disfrutar del momento
Más allá de la estética, el vestido refleja una forma muy actual de entender la moda nupcial. La novia confesó a la revista ¡HOLA! que no quería pasar horas probándose diseños y optó por encargar su vestido por internet, realizando después mínimos ajustes. Una decisión práctica que demuestra que la elegancia también puede ir de la mano de la comodidad y la naturalidad.
Los otros vestidos que completaron una boda de cinco días
Aunque el vestido del “sí, quiero” fue el gran protagonista, Sara Zaldívar sorprendió durante los cinco días de celebración con otros cuatro diseños nupciales, adaptados a cada momento del enlace. Desde un vestido corto para bailar durante la fiesta, hasta looks previos de inspiración nupcial con lentejuelas para la reunión íntima inicial y la preboda. Unos vestidos que vemos dentro de la exclusiva revista ¡HOLA!,
Cinco vestidos para una misma historia, pero un solo diseño destinado a quedar en la memoria colectiva: el vestido con el que Sara Zaldívar selló su historia de amor, símbolo de una elegancia serena, emocional y absolutamente atemporal.