Todas las claves de la vacunación equina
La vacunación en caballos es una herramienta esencial de la medicina preventiva equina y una responsabilidad directa de propietarios y cuidadores. Su objetivo principal es desarrollar y mantener la inmunidad individual de cada animal y contribuir a la inmunidad colectiva frente a enfermedades infecciosas que pueden tener consecuencias graves, tanto a nivel sanitario como económico. Seguir de forma rigurosa las pautas de vacunación no es sólo una recomendación veterinaria, sino una medida clave para proteger al caballo y al conjunto del sector.
El diseño de un programa vacunal debe adaptarse a distintos factores. La edad del caballo, su uso -cría, deporte o recreo- y el nivel de exposición al que está sometido son determinantes. Un caballo que viaja, compite o convive con otros animales tiene un riesgo muy distinto al de uno que permanece de forma estable en una explotación. Por ello, los protocolos deben ajustarse a cada caso, siempre bajo criterio veterinario.
La vacunación de la yegua de cría tiene un papel especialmente relevante. No sólo proporciona inmunidad activa a la madre, sino que permite la transmisión de inmunidad pasiva al potro a través del calostro, rico en anticuerpos. Este aporte inmunitario inicial es fundamental durante las primeras semanas de vida. Sin embargo, esos anticuerpos maternos pueden interferir con la respuesta inicial del potro a determinadas vacunas, lo que obliga a modificar los calendarios de vacunación en función de si la yegua estaba correctamente inmunizada.
En el caso concreto del tétanos, una enfermedad causada por una bacteria presente de forma habitual en el suelo y que suele entrar en el organismo a través de heridas, la vacunación es imprescindible. La recomendación general es la vacunación anual de todos los caballos y ponis. En yeguas preñadas, el protocolo adquiere especial importancia, ya que se recomienda administrar la vacuna del tétanos a los cinco, siete y nueve meses de gestación. Este esquema garantiza una adecuada protección de la madre y una correcta transferencia de anticuerpos al potro a través del calostro.
En potros, el calendario frente al tétanos varía según el estado vacunal de la yegua. Si la madre estaba vacunada, se administra una serie de tres dosis a los seis, siete y nueve meses de edad. En cambio, en potros de yeguas no vacunadas, la pauta comienza antes, con dosis a los tres, cuatro y seis meses.
Existen situaciones especiales, como los potros nacidos de yeguas no vacunadas o con fallo en la transferencia de inmunidad. En estos casos, se recomiendan protocolos específicos frente a enfermedades como el herpesvirus equino, la encefalomielitis oriental y occidental, además del tétanos. También se contempla la vacunación frente a la rabia, la influenza y el virus del Nilo Occidental, ajustando el inicio y los refuerzos según el riesgo y la edad del animal.
La vacunación frente al herpesvirus equino tipo 1 y 4 es fundamental, especialmente en yeguadas y centros con alta densidad de caballos. Mientras que el tipo 1 se asocia principalmente a abortos y cuadros neurológicos, el tipo 4 provoca sobre todo enfermedad respiratoria en animales jóvenes. Su control requiere no sólo vacunación, sino también buenas prácticas de manejo y bioseguridad, con revacunaciones más frecuentes en caballos de deporte y refuerzos estratégicos en yeguas de cría.
Otras enfermedades como la influenza equina, altamente infecciosa, el virus del Nilo Occidental, las encefalitis equinas, la rabia, el botulismo, la fiebre del Potomac, el Streptococcus equi o el rotavirus deben abordarse en función del riesgo epidemiológico, la localización geográfica y el tipo de explotación. En todos los casos, el seguimiento estricto de los protocolos recomendados es clave para maximizar la protección.
El inicio del año es el periodo más adecuado para que los propietarios de caballos revisen las cartillas de vacunación y se aseguren de que todo está al día. Hablar con el veterinario, comprobar qué vacunas corresponden en cada caso y planificar el calendario anual permite evitar olvidos y actuar de forma preventiva. Aprovechar esta revisión para valorar otros aspectos como la salud dental o la nutrición forma parte de una gestión responsable del caballo.
La vacunación equina no es una acción puntual, sino una planificación continua. Mantener la cartilla de vacunación actualizada es una garantía de bienestar animal, seguridad sanitaria y compromiso con la salud del conjunto del sector ecuestre.