Soledad
Hay palabras que por sí solas, sabemos lo que se dicen de ellas. La soledad en esta ocasión, no la reseño acordándome de una vecina que tuve, llamada Soledad, cuando mozo viviendo en mi casa. La soledad junto a esta joven, no era tal, era como una reencarnación del día a día cuando le veía cerca de mí. La soledad arriba renombrada, no era estar solo un buen día en el tren cuyo asiento estaba ocupado por mi persona en aquel vagón.