Monumentalidad y austeridad castellana en una de las principales capitales gastronómicas de España
Demasiadas veces ponemos la vista fuera de nuestras fronteras sin apreciar verdaderamente lo que tenemos cerca. Y aunque parezca increíble, seguro que todavía hay viajeros para los que la acogedora Ciudad del Cid sigue siendo una de las grandes desconocidas. Si eres uno de ellos, te aconsejamos al menos dedicar dos días para ponerle remedio a esto y sacarle el máximo partido a una escapada a Burgos. Su tranquilo centro histórico repleto de callejuelas laberínticas nos servirá de guía para disfrutar con calma de su maravillosa Catedral gótica y otras joyas de su patrimonio. Y al caer la tarde, el mejor plan es sentarse a la mesa para reconectar con su cocina en una experiencia gastro que sumará muchos puntos al viaje.
El centro histórico de Burgos
Si te preguntas por dónde comenzar a descubrir Burgos, la respuesta la encontrarás en el imponente Arco de Santa María, punto que da acceso al casco antiguo. Sobre todo no te pierdas el mirador que tiene en el piso superior con vistas al puente y el Paseo del Espolón. El interior del Arco de Santa María es visitable y de entrada libre y gratuita. Y después de verlo desde arriba, recorrer el arbolado Paseo del Espolón (una de las calles más bonitas de Burgos) te permitirá conectar con distintas estatuas que marcaron la historia de la ciudad, como las de los Cuatro Reyes, siendo la más representativa la del Cid Campeador, que se encuentra en la Plaza de Mío Cid.
Y toca disfrutar de la Plaza Mayor, un espacio que destaca por su singular diseño hexagonal y está repleta de animadas terrazas, y que además es un punto de encuentro para todo viajero que pasa por la ciudad. Conocida históricamente como la plaza del Mercado Menor, cuenta con coloridos edificios y preciosos soportales. Aquí se encuentra también el Ayuntamiento de estilo neoclásico.
La Catedral de Burgos, 800 años de arte español
Por supuesto, no hay recorrido por Burgos que no pase por la majestuosa Catedral gótica de Santa María (siglo XIII), una de las principales joyas arquitectónicas de nuestro país. Situada en la Plaza de Santa María, a solo 5 minutos a pie de la Plaza Mayor, su altura la hace visible desde cualquier punto del centro.
Impresionante por fuera y también por dentro. Visitando su interior se puede disfrutar de 800 años de arte y entender porqué suscita tanta admiración. Tómate tu tiempo para apreciar cada detalle del Altar Mayor, las capillas o la tumba del Cid Campeador y Doña Jimena, además del claustro gótico. Y no te saltes el museo donde se encuentran las tres innovadoras puertas de bronce creadas por Antonio López, hasta que los burgaleses decidan si su destino está (o no) en la fachada principal de la Catedral.
Plazas con historia
Burgos también se vive a través de sus plazas, como la de San Juan, un enclave monumental que está rodeado de edificios históricos como la Iglesia de San Lesmes (el patrón de Burgos), las ruinas del Monasterio de San Juan del siglo XI, y la Puerta de San Juan, una de las antiguas entradas a la ciudad amurallada. Tampoco te pierdas la Plaza de la Flora con vistas a las agujas de la Catedral.
Riqueza patrimonial
Además del castillo, del siglo IX, que fue primero bastión defensivo y luego residencia real y prisión, el patrimonio de Burgos está enriquecido también con otros templos que no debes pasar por alto si te gusta el arte, como San Nicolás de Bari (también de estilo gótico) que se encuentra subiendo unas escaleras que están junto a la Catedral, en la calle Fernán González, una vía que forma parte de la ruta del Camino de Santiago.
Tendrás que alejarte un poco del centro para visitar otra de las grandes joyas de Burgos: el Monasterio de las Huelgas. Emplazado en un barrio con mucho encanto, este monasterio cisterciense representa el gran poder de las abadesas. En su interior podrás ver tres vidrieras del siglo XII que son las más antiguas de España.
La esencia de Burgos se disfruta en la mesa
En sintonía con el ritmo del viaje, la gastronomía de Burgos será protagonista haciéndote disfrutar con todos los sentidos. Ciudad reconocida por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía, con este galardón lo que te espera en la mesa solo puede ser bueno. Bien, con un plan de tapeo o si prefieres de manera más tranquila en alguno de sus numerosos restaurantes.
Deambulando por el centro te será muy fácil encontrar numerosos sitios para el picoteo con varias rutas muy populares. Apúntate el Paseo del Espolón, los alrededores de la Catedral, la calle Avellanos y La Flora o San Lorenzo, lugares donde se ubican algunos de los bares más populares. Entre los imprescindibles para tapear están el famoso ‘cojonudo’, un bocado que consiste en una pequeña rebanada de pan tostado con huevo frito de codorniz y chorizo, o en su versión femenina (‘la cojonuda’) coronada con la popular morcilla. Y como manda la tradición, uno no se puede ir de Burgos sin haber disfrutado de su famoso y contundente cordero asado en alguno de sus mesones.