Y ya son diez las finales de Masters 1.000 que acumula Carlos Alcaraz. Ha ganado ocho, y aspira al noveno título después de completar un sólido choque, ante un Valentin Vacherot sin miedo a nada, pero que no pudo con el arsenal de dejadas que le propuso el murciano. Que ha roto la barrera de las 300 victorias en ATP, que comienza esta gira de tierra como terminó la anterior, y ya son 17 triunfos encadenados vestido de rojo. Que reta a Jannik Sinner en la final, en el primer duelo entre ambos de 2026, y que tiene toda la adrenalina y más: en el capítulo 17 de esta rivalidad, el español y el italiano se jugarán el título y el número 1, este domingo a las 15.00 horas. Vacherot era 204 del mundo, y ya ni pensaba en jugar el torneo, pero se apuntó a la previa y pasó al cuadro final, y superó una ronda y otra y otra y se plantó en la final de Shanghái, contra su primo Arthur Rinderknech, y la ganó. Su primer título, y todo un Masters 1.000, cumpliendo el sueño de miles y miles de tenistas, profesionales y amateurs. Pero de aquel octubre, el monegasco ha seguido creciendo y confirmando que aquello fue un bonito cuento de hadas cimentado en un tenis muy agresivo, una planta estupenda para el tenis y nada que temer. Como así se planta ante Alcaraz y le roba el primer juego en blanco al número 1. Juega en casa Vacherot, que eso ayuda y perjudica dependiendo de cómo esté la confianza. Al inicio, el tenista local va con todo a favor. Pero había despertado Alcaraz después de enredarse demasiado ante Etcheverry en octavos. Solo un comienzo algo trabado ante Bublik se permitió en cuartos. A partir de ahí, un rodillo que también se planta en la pista Raniero III que bulle más que nunca gracias a Vacherot, pero que se convierte en una fiesta del español. Un 'break' tempranero libera al murciano, que acumula ganadores casi sin querer en esta tierra batida que domina como pocos a estas alturas de carrera. «No te vayas demasiado para atrás en el peloteo. Tienes el ritmo», le susurran desde el banquillo. Y atiende el español como alumno aplicado: un saque estupendo para consolidar la rotura y una volea para demostrar a su entrenador que no se va a echar atrás ni un milímetro, que ya lo tiene todo encarrilado con un 3-1 en 15 minutos, con dejadas para atraer y atrapar al rival y superar sus 193 centímetros de altura con facilidad. Los días grises han pasado ya para el de El Palmar, que controlar el partido con contundencia. A sus movimientos para mortificar el físico del monegasco, la volea (que ejecuta a la perfección 7 de los 8 intentos en el primer set), la dejada, la muñeca, une la solidez al fondo, desde donde mueve y mueve y mueve a Vacherot, que sufre en los intercambios largos. Por eso, el monegasco, 23 del mundo, apela a su saque, con el que hace sufrir un poco más al murciano, y hasta se arriesga con el saque-red para obligar al español a ajustar sus tiros si quiere pasarlo y cerrar el primer set. Lo intenta al resto, pero es con su servicio cuando consolida el 'break' del inicio y solventa, con un 'ace', la primera parte de la final en 36 minutos. Para el segundo set, se confirma este paso hacia delante del murciano, espoleado por Samu López desde la banda con su «hacia delante, hacia delante». Repite la estrategia de mantener su servicio y crear dudas al resto. Se queja Alcaraz a su banquillo que el saque de Vacherot abierto a la derecha es imposible de cazar, pero se mantiene atento cuando le saca en el lado de la ventaja. Allí, hacia delante y un aguijonazo con la derecha y otro más para ganarse dos bolas de 'break'. Y a la segunda, entra Alcaraz con todo, con un 'drive' paralelo que empuja al monegasco a la valla y una dejada que, de nuevo, responde sin parada ni ideas el rival, y manda fuera. La rotura desata los errores de Alcaraz. Un juego inesperado con un revés fallado, una derecha que no sale, y hasta una doble falta con la que le da incluso el 'break' a Vacherot. Un despiste inusitado, que hacía mucho que no protagonizaba el número 1. Entra Alcaraz en el modo saber sufrir, aceptar la realidad, que ha permitido al rival entrar de nuevo en el partido. E incluso hay alguna otra doble falta que otra que no tocaba. Pero hay paciencia, calma, respiración y buenas palabras hacia sí mismo para revertir la situación. Aunque no haya buenas sensaciones, hay oficio para salir del resbalón y despejar de nuevo las dudas. Con un «Vamos» descomunal, suelta Alcaraz la presión en este octavo juego difícil e importante que salva sin más magulladuras. El grito parece desmadejar la estrategia de Vacherot. Y también una pausa para una revisión que pide Alcaraz, que casi pierde el equilibrio en la red, porque no ve legal un golpe de volea del monegasco. Sí es legal, pero el parón provoca un resbalón en el 23 del mundo. Hay una doble falta, un revés largo y dos bolas de rotura que atrapa el español con un cañón de revés que supera toda la resistencia del rival en la red. Y en el partido, porque es un 'break' para el 5-4 y saque y ahí Alcaraz quiere la sentencia, que se está enredando demasiado este pase a la final que tiene en su mano. Todavía hay un error de cálculo más, con una derecha que no es definitiva y que le caza un Vacherot que se niega a irse del escenario de su vida. Pero Alcaraz ya no quiere más sustos y quiere esta final, la décima de un Masters 1.000 para él. Con una dejada, cómo no, sentencia el duelo que lo lleva directamente al domingo contra Sinner. El italiano ha batido por tercera semifinal consecutiva a Alexander Zverev con un primer set impoluto y un segundo en el que no se dejó engatusar por la rabia del alemán (6-1 y 6-4). Será el de este domingo (15.00 horas, Movistar) el primer choque del Big 2 en este 2026. Y, como todos los 16 capítulos anteriores, llega cargado de adrenalina porque además del título en Montecarlo, también se juegan el número 1. Sinner tiene ganas de arrasar con todo, pero Alcaraz también lo defenderá con todo.