Las familias españolas se preparan para lo peor: reducen su deuda y elevan su riqueza neta e inversión, pero la inflación lleva los depósitos y el efectivo a mínimos en 30 años
Hogares, instituciones sin fines de lucro y empresas españolas han decidido blindarse ante el incierto futuro geopolítico y económico y han disparado su riqueza neta y rebajado su deuda sobre PIB a mínimos de los años 90 del siglo pasado. En concreto, la riqueza financiera neta de las familias españolas -la diferencia entre los ahorros y las deudas que acumulan- se situó en 2,645 billones de euros al finalizar 2025, un 11% más que un año antes y un nuevo récord, mientras que la deuda de las familias se ha moderado hasta el 42,8% del PIB, valor mínimo desde finales de 1999. Lo mismo que las empresas, que han reducido su ratio de deuda sobre PIB al 62,6%, alcanzando el mínimo alcanzado en el año 2001.
Así lo constatan las Cuentas Financieras de la Economía Española publicada por el Banco de España, que elevan la riqueza financiera de hogares y empresas al cierre de 2025 al 156,8% del PIB, superando el promedio desde 2022, que era del 149,1%. Los activos financieros de los hogares aumentaron en 292.100 millones de euros con respecto a un año antes y alcanzaron los 3,436 billones de euros, un 9,3 % más que a diciembre de 2024, y en relación al PIB se situaron en el 203,7%, frente al 196,8% de 2024. El supervisor bancario estima que este avance se explica principalmente "por las revalorizaciones de los activos, especialmente de las participaciones en el capital y fondos de inversión".
La deuda de los hogares aumentó en términos absolutos hasta los 723.000 millones en 2025, desde los 696.000 de 2024, un 3,9% más, pero en términos relativos se redujo al 42,8% del PIB el nivel más bajo desde finales de 1999. Por su parte y según los instrumentos financieros utilizados, la evolución de los saldos de los activos tuvieron un ligero aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión, "compensado con la evolución a la baja de efectivo y depósitos, que se situó en niveles mínimos de los últimos treinta años", aunque supuso el 33,4% del total de los activos financieros.
Por contra, las participaciones en el capital y en fondos de inversión se encuentran cerca del máximo, con un peso muy cercano en el primer caso al de los depósitos, del 32,3%. En cuanto a las transacciones netas, se observa un ligero aumento frente al promedio desde 2022. Las operaciones acumuladas de cuatro trimestres de los activos financieros totales de los hogares registraron un aumento en 2025, situándose en 95.000 millones de euros, lo que representa un 5,6% del PIB, por encima del promedio de los últimos trimestres.
Por su parte, las empresas han tenido una evolución similar. Su deuda consolidada aumentó un 0,76%, hasta los 1,056 billones de euros en 2025, frente a los 1,048 billones en 2024, si bien en relación al PIB descendió al 62,6%, un mínimo que no alcanzaba desde el tercer trimestre de 2001.Las operaciones financieras consolidadas en términos acumulados de los activos financieros totales de las empresas alcanzaron los 69.000 millones de euros en 2025, lo que representa un 4,1% del PIB, similar al promedio registrado desde 2022. Este incremento se explica principalmente "por la evolución de los préstamos", que se situaron en el 1,8% del PIB, frente al 0,2% observado en los últimos trimestres. Las inversiones se concentraron principalmente en acciones no cotizadas y otras participaciones en capital.
En cuanto a los pasivos, las operaciones consolidadas totales en términos acumulados se situaron en un 3% del PIB, ligeramente por encima del promedio desde 2022. Estas operaciones se concentraron por tipo de instrumento en la emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones en capital.
Las operaciones consolidadas de los activos de las administraciones públicas aumentaron en 2025, alcanzando el 1,7% del PIB, frente al 1,3% promedio desde 2022. Este incremento se explica principalmente por el aumento de las transacciones de efectivo y depósitos. En cuanto a las operaciones por el lado del pasivo, se situaron en el 4% del PIB, por debajo del promedio desde 2022, disminución explicada principalmente por la de los valores representativos de deuda a largo plazo.
Los activos de las instituciones financieras se situaron en el 340% del PIB en el cuarto trimestre de 2025, por debajo del promedio de los últimos trimestres, con ligeras reducciones en varios instrumentos. La concesión de préstamos por parte de las Instituciones Financieras Monetarias (IFM) aumentó significativamente en 2025, hasta situarse en el 5% del PIB, frente al 0,7% de promedio desde 2022, con incrementos frente a diversos sectores residentes.
En conjunto, las operaciones financieras netas del total de los sectores residentes (empresas, hogares, instituciones financieras y administraciones públicas) mostraron en el acumulado de cuatro trimestres del 2025 un signo positivo (financiación neta otorgada) de 71.000 millones, equivalente al 4,2% del PIB, frente al 3,5% observado desde 2022. Este es el periodo con mayor porcentaje de operaciones financieras netas de los últimos 30 años. Los hogares aumentaron la financiación neta concedida hasta el 3,6% del PIB frente al promedio de 2,8% desde 2022. La financiación neta de las administraciones públicas se situó en el -2,4% del PIB en 2025, frente al -3,8% desde 2022. Las operaciones financieras netas tanto de las sociedades no financieras como de las instituciones financieras se redujeron, pasando al 1,1% y 1,9% del PIB, respectivamente, frente al 1,8% y 2,7% que presentaban en el promedio desde 2022.