Ni muy caliente ni muy fría: esta es la temperatura a la que debes lavarte el pelo según los peluqueros
Tener un pelo bonito no depende solo de usar buenos productos. Nos empeñamos en comprar el mejor champú del mercado o incluso comprar varios productos para un acabado de pelo perfecto. Sin embargo, no nos damos que cuenta de que muchas veces el problema está en un gesto tan básico que ni siquiera se tiene en cuenta. Se trata de cómo te lo lavas.
Los peluqueros tienen claro la temperatura del agua influye directamente en el resultado. Durante el lavado, el agua caliente ayuda a que el champú, la mascarilla o el acondicionador actúen mejor, ya que abre la cutícula del cabello y facilita que los productos penetren.
Pero ojo, porque esto no significa que cuanto más caliente, mejor.
El fallo más común en la ducha
Abusar del agua caliente es uno de los errores más frecuentes. Puede dejar el pelo seco, más frágil e incluso provocar que el cuero cabelludo genere más grasa de lo normal.
Por eso, muchos expertos recomiendan no pasarse con la temperatura y optar por un punto más bien templado.
El truco fácil que cambia el resultado
Si hay algo en lo que todos coinciden es en el último paso, el de aclarar con agua fría. Este gesto ayuda a cerrar la cutícula del cabello, lo que se nota enseguida en el brillo y en un acabado mucho más bonito.
Además, el pelo aguanta más tiempo limpio. Pero la clave esta en un puto neutro, ni muy caliente ni muy fría. Como referencia, lo ideal es lavar el pelo con agua entre 30 y 40 grados y, al terminar, hacer un último aclarado más frío, entre 10 y 20 grados.
No hace falta complicarse ni gastar más dinero, a veces, un pequeño cambio en la rutina es lo que realmente marca la diferencia.