Esta es la razón de que el Barcelona esté en una situación crítica en la Champions
El Barcelona puede enredarse todo lo que quiera en sus quejas por el arbitraje, pero su verdadero problema es otro y viene de lejos. Los azulgrana tienen abierta una racha nefasta que ya va por los catorce partidos consecutivos de Champions League sin ser capaces de mantener su portería a cero. Estas cuentas incluyen los tres últimos partidos de la edición pasada y los once que han disputado en la actual. Da igual si los rivales son grandes o pequeños, los de Flick no han conseguido parar una hemorragia que les ha llevado a una situación límite, que intentarán salvar el próximo martes en el Metropolitano. Allí están condenados a otra remontada como la que tuvieron que intentar en las semifinales de la Copa del Rey también ante el Atlético y donde se quedaron a un gol de forzar la media hora extra de prórroga.
Ahora son dos goles los que tienen de desventaja, pero tendrán que revertirlos fuera de su estadio. «Marcaron dos goles, tienen calidad en ataque, lo sabíamos. El primer gol tenemos que defender mejor. Fallamos y vimos la roja y después el gol», analizaba Hansi Flick, que sigue apostando por un plan muy ofensivo, de mucho riesgo, que le lleva a encajar goles con facilidad. Desde el 4-0 en la ida de cuartos del curso pasado ante el Dortmund, el Barça no ha sido capaz de dejar su portería inmaculada. En la vuelta de aquella eliminatoria encajó tres tantos y le dio para pasar a semifinales, donde recibió seis tantos del Inter y se quedó fuera por poco.
En esta Champions, los goles en contra complicaron al Barcelona en la fase de Liga, donde tuvo que esperar a la última jornada para meterse en el «top 8». Hubo partidos locos que debería de haber resuelto de manera mejor, como el 3-3 ante el Brujas o el 2-4 en Praga ante el Slavia, donde necesitaba no solo ganar sino aumentar su diferencia de goles para subir en la clasificación. Ganó, sí, pero la sensación es que el rival le hizo demasiado daño para el potencial que tenía.
El Copenhague se adelantó en el Camp Nou en la última jornada de esa fase, y en los octavos ante el Newcastle, dos tantos hicieron los ingleses en terreno azulgrana. En ese caso, como en otros muchos, el Barça respondió con su enorme pegada y resolvió los problemas atrás con goles en la otra portería. Algo que no le funcionó frente al Atlético, el primer visitante que no pierde y no recibe gol desde que se abrió el Camp Nou de nuevo. La racha era de catorce victorias en catorce partidos, con 47 goles a favor y 9 en contra.
Presumía Simeone de haber conseguido algo muy complicado y se refería a estos números. «Defendimos ordenadamente, defendimos haciendo un trabajo bueno para que ellos no puedan progresar en su ataque, que siempre lo decimos: es muy bueno», explicaba Simeone, que otra vez encontró la manera para hacer daño a la espalda de la adelantada defensa de los azulgrana. La acción de Giuliano que acabó en la expulsión de Cubarsí es muy similar a la que terminó en el gol del argentino en el choque de Liga de unos días antes, buscando el espacio y explotándolo ante un equipo muy atrevido. Para ese juego, no había nadie mejor que Iñigo Martínez, que era el jefe de la defensa y que ya no está en el equipo.
Joan García no basta
Lo que sí tiene el Barcelona ahora es un portero de máximas garantías con la llegada de Joan García, que sube de forma notable el nivel respecto al veterano Szczesny. Es verdad que el ex del Espanyol para lo que es lógico y mucho más, el problema es que no es suficiente por la facilidad con la que llegan los rivales y lo que sacan también de las acciones a balón parado. Este Barça juega a cara o cruz, destapándose atrás, y siendo implacable en ataque. Eso buscará en el Metropolitano para darle la vuelta a la eliminatoria, algo que nunca ha podido hacer contra el Atlético cuando los rojiblancos ganaron en la ida de visitantes.