Detectan ‘cigarra’, nueva variante de COVID-19 en Texas: ¿Cuál es el comportamiento del virus es la región?
Una nueva variante de COVID-19, conocida como “cigarra” o BA.3.2, ha sido detectada en Texas y comienza a llamar la atención de epidemiólogos por su alto nivel de mutaciones y su posible capacidad para evadir la inmunidad, aunque por ahora su impacto sigue siendo limitado.
De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), esta variante representa actualmente alrededor de 7 por ciento de los casos detectados en aguas residuales en Estados Unidos, una proporción todavía baja frente a otras sub-variantes predominantes.
Sin embargo, especialistas advierten que su evolución debe vigilarse de cerca, especialmente ante el incremento de viajes durante el verano, periodo en el que históricamente aumenta la transmisión de virus respiratorios.
Más de medio millón de mexicanos visitan Texas durante verano, por lo que autoridades mexicanas deben de estrechar vigilancia.
“En el laboratorio, el virus no responde tan bien a los anticuerpos que genera, lo que, al menos en teoría, podría generar preocupación sobre su potencial para evadir la inmunidad o las vacunas”, afirmó el doctor Manish Naik, director médico de la Clínica Regional de Austin.
“La buena noticia es que la mayoría de los casos de COVID que vemos siguen siendo leves, lo que significa que esta variante no parece causar una enfermedad más grave que las otras variantes, al menos según los datos disponibles hasta el momento”, agregó.
Actualmente, las hospitalizaciones y visitas a urgencias por COVID-19 en Texas muestran una tendencia a la baja, lo que indica que, por ahora, no hay un repunte significativo asociado a esta nueva variante.
Nueva variante de COVID-10 en Texas: Hay niveles bajos, pero con focos aislados
En términos generales, la actividad del virus se mantiene baja tanto en Texas como en otras regiones de Estados Unidos.
Por ejemplo, los sistemas de monitoreo del condado de Travis -Houston-, reportaron niveles de bajos a muy bajos de COVID-19 hasta el 28 de marzo. No obstante, el condado de Hays- al sur de Austin-, presenta un caso atípico, con niveles muy altos de actividad viral detectada en aguas residuales.
Este contraste refleja que, aunque la tendencia general es descendente, pueden existir focos localizados de mayor transmisión.
Especialistas subrayan que el hecho de que no haya un aumento generalizado no significa que el riesgo de contagio haya desaparecido, especialmente porque los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades respiratorias.
Variante de COVID-19 cigarra: Altamente mutada y bajo vigilancia
La variante ‘cigarra’ ha despertado interés científico debido a sus características genéticas. Según los CDC, cuenta con entre 70 y 75 mutaciones, lo que la diferencia del linaje -CEPA-, JN.1, dominante en Estados Unidos durante los últimos dos años.
Además, desciende de una cepa distinta a las subvariantes recientes, lo que incrementa la incertidumbre sobre su comportamiento.
El doctor Robert H. Hopkins Jr., director médico de la Fundación Nacional para las Enfermedades Infecciosas, explicó que el apodo “Cicada” -cigarra-, hace referencia a su comportamiento “latente”, ya que permaneció prácticamente sin detectarse durante años antes de comenzar a propagarse.
A nivel global, el virus BA.3.2 ha sido identificado en al menos 23 países. El primer caso se registró en noviembre de 2024 en Sudáfrica, mientras que el incremento de casos comenzó a observarse a partir de septiembre de 2025.
Datos preliminares también sugieren que los niños podrían ser más susceptibles a esta variante, aunque la evidencia aún es limitada.
Variante de COVID-19 ‘cigarra’: Tiene síntomas similares a otras infecciones
Los síntomas asociados a la variante ‘cigarra’ no difieren significativamente de otras variantes de COVID-19 ni de infecciones respiratorias comunes. Entre los principales se encuentran rinorrea, dolor de garganta, tos, fatiga, dolores corporales, fiebre y escalofríos.
Esta similitud puede dificultar la identificación del virus sin pruebas específicas, ya que comparte características con enfermedades como la gripe, la faringitis estreptocócica o el virus sincitial respiratorio.
Ante este panorama, los epidemiólogos continúan monitoreando la evolución de Cicada con el objetivo de anticipar posibles cambios en su comportamiento.