El asesino en serie de Gilgo Beach admite haber matado a ocho mujeres
El asesino en serie de Gilgo Beach (Nueva York), Rex Heuermann, admitió este miércoles haber matado a ocho mujeres a lo largo de casi dos décadas como parte de un acuerdo para evitar su juicio, por lo que pasará el resto de su vida en prisión.
Heuermann, de 62 años, estaba acusado de las muertes de siete mujeres cuyos restos fueron hallados en la zona costera de Gilgo Beach, en Long Island (al este del estado de Nueva York) y hasta ahora había mantenido su inocencia, pero hoy dio un giro determinante al caso.
La fiscalía del condado de Suffolk, que lo acusó, ya había adelantado que habría novedades, informa Efe.
Heuermann admitió su culpabilidad en los siete cargos de asesinato que se le imputaban, además de declararse responsable de una octava muerte, según medios locales.
El asesino en serie, que trabajaba como arquitecto en Manhattan hasta que las autoridades lo detuvieron en 2023 gracias a pruebas de ADN, se presentó con un traje oscuro y esposado ante el juez, en una sala repleta de investigadores y familiares de las víctimas.
Heuermann admitió haber estrangulado a Melissa Barthelemy, de 24 años; Megan Waterman, de 22; Amber Lynn Costello, de 27; Maureen Brainard-Barnes, de 25; Jessica Taylor, de 20; Sandra Costilla, de 28, y Valerie Mack, de 24, desaparecidas y asesinadas entre 1993 y 2010, indica el canal ABC7.
A las siete jóvenes, que en el momento de su desaparición trabajaban como prostitutas, según las autoridades, se sumó Karen Vergata, de 34 años, desaparecida en 1996 y cuyos restos se hallaron una década después en playas cercanas a la de Gilgo.
Como parte del acuerdo de culpabilidad, el hombre evita el juicio por los siete asesinatos y no será acusado formalmente por la muerte de Vergata, está obligado a colaborar con el FBI y acepta tres cadenas perpetuas consecutivas y cuatro sentencias más, de al menos 25 años.
Según la cadena NBC, con sucintas respuestas afirmativas a las preguntas del juez, Heuermann admitió que conoció a las mujeres mediante teléfonos desechables, las estranguló y se deshizo de sus cadáveres en las playas donde fueron hallados posteriormente.
El caso de Gilgo Beach, muy mediático en EE UU, surgió en 2010, cuando las autoridades buscaban a una mujer desaparecida en Long Island y hallaron con el paso de los años una decena de cadáveres en la franja costera, la mayoría de los cuales resultaron ser víctimas de Heuermann.
La exesposa de Heuermann, Asa Ellerup, y una hija, Victoria, que según las autoridades no tuvieron ninguna implicación en los hechos, estuvieron también en la audiencia, pidieron privacidad y ofrecieron condolencias a los familiares de las víctimas.