Un inquietante patrón emerge tras la muerte del noveno científico relacionado con secretos estadounidenses
Otro científico con vínculos con el programa espacial de Estados Unidos se ha sumado a la creciente lista de muertes y desapariciones en el país.
Michael David Hicks, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, falleció el 30 de julio de 2023 a los 59 años. Sin embargo, la causa de su muerte nunca se hizo pública y no se encontró ningún registro de que se le hubiera realizado una autopsia.
Hicks trabajó en el JPL entre 1998 y 2022, publicó más de 80 artículos científicos y participó en proyectos clave como DART, centrado en desviar asteroides peligrosos, y Deep Space 1, misión que probó nuevas tecnologías espaciales.
Una cadena de casos inquietantes
Aunque no existen acusaciones públicas de juego sucio, el caso de Hicks marca la novena persona con vínculos con secretos espaciales o nucleares de Estados Unidos que ha muerto o desaparecido en los últimos años.
Entre ellos se encuentra Monica Reza, quien desapareció en junio de 2025 pocos meses después de asumir su cargo en el JPL.
También figura Frank Maiwald, antiguo compañero de Hicks, fallecido en julio de 2024 a los 61 años en circunstancias desconocidas y con escasa atención pública.
Un asesinato que agrava las sospechas
El caso más reciente es el del astrofísico Carl Grillmair, asesinado el 16 de febrero de 2026 en el porche de su casa. Su trabajo, respaldado por el JPL, incluía misiones de telescopios espaciales y contribuciones al descubrimiento de agua en un planeta distante.
Según expertos, tecnologías como las empleadas en NEOWISE y NEO Surveyor —en las que trabajó Grillmair— también podrían tener aplicaciones en sistemas avanzados de misiles.
Falta de respuestas oficiales
Ni la NASA ni el JPL han comentado públicamente las muertes de Hicks o Maiwald, ni han respondido a consultas sobre la naturaleza de su trabajo antes de fallecer.
En ambos casos, los registros públicos son mínimos y los obituarios no mencionan problemas de salud previos, lo que refuerza la percepción de muertes repentinas.
Preocupación en seguridad nacional
La cadena de incidentes ha llamado la atención del Congreso y de la comunidad de inteligencia estadounidense.
El exdirector adjunto del FBI, Chris Swecker, afirmó que “todos estos casos son sospechosos” y destacó que se trata de científicos que trabajaban en tecnología crítica.
Swecker señaló que múltiples servicios de inteligencia extranjeros llevan décadas intentando acceder a este tipo de conocimientos tecnológicos.
Por su parte, el congresista Tim Burchett advirtió que existen más casos similares y que “deberíamos prestar atención”.
Más desapariciones y muertes vinculadas
Entre los casos recientes también se encuentra la desaparición del general retirado William Neil McCasland, quien desapareció el 27 de febrero de 2026 tras salir de su casa a pie.
Asimismo, el físico Nuno Loureiro fue asesinado en diciembre de 2025 en Boston. Aunque su caso no está directamente vinculado, algunos expertos consideran que su trabajo en fusión nuclear podría haberlo convertido en objetivo.
En paralelo, Anthony Chavez y Melissa Casias desaparecieron en 2025 en circunstancias casi idénticas, dejando atrás pertenencias personales.
Otro caso es el de Jason Thomas, hallado muerto en marzo de 2026 tras meses desaparecido.
Un patrón bajo sospecha
Las autoridades no han confirmado conexiones entre todos los casos, pero investigadores y responsables políticos consideran que existe un patrón inquietante en torno a expertos con conocimientos en tecnología sensible, especialmente en áreas como misiles, energía nuclear y exploración espacial.
Mientras tanto, las críticas a las agencias de inteligencia continúan por la falta de información y transparencia en torno a estos incidentes.