El choque de versiones sobre el uranio amenaza la fragilidad del pacto entre Trump e Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha marcado hoy una línea roja innegociable en el proceso de desescalada: Irán no podrá enriquecer uranio. En una comparecencia este miércoles, el mandatario ha detallado que, como parte del acuerdo, Teherán deberá proceder a la retirada de todo su material nuclear de las instalaciones que ya fueron blanco de los bombardeos estadounidenses el pasado mes de junio.
Trump ha insistido en que el diálogo abierto tras el alto el fuego de esta madrugada -una tregua crítica de dos semanas- se regirá estrictamente por su propuesta de 15 puntos. Sin embargo, este optimismo de Washington colisiona frontalmente con la narrativa que llega desde Teherán.
Mientras la Casa Blanca exige el desmantelamiento atómico, fuentes iraníes sostienen una versión del acuerdo radicalmente opuesta. Según estas versiones, que Teherán evita detallar por el momento, Estados Unidos habría aceptado finalmente permitir cierto nivel de "enriquecimiento" en suelo iraní. Este cruce de declaraciones contradictorias pone de manifiesto la fragilidad de un alto el fuego que, aunque ha logrado detener los misiles, aún está lejos de resolver el conflicto de fondo.
Por su parte, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ha afirmado que Trump ha hecho "historia" con la "victoria militar" en la operación lanzada contra Irán y recalca que, tras el pacto alcanzado, Teherán dejará de ser una amenaza y renunciará a su programa nuclear ya que se retirará "todo material que no deban tener".
"Irán ha sido una amenaza para Estados Unidos y el mundo libre durante 47 años de cánticos de 'Muerte a América'", atacando a nuestra gente, matando a estadounidenses, mintiendo y chantajeando en su camino hacia un arma nuclear, o eso creían", ha asegurado Hegseth en rueda de prensa junto al jefe del Estado Mayor, Dan Caine, para recalcar que esto "no volverá a pasar" ante los ojos de la Administración de Donald Trump.
"Otros presidentes dejaron pasar el tiempo y fueron posponiendo el problema. El presidente Trump ha hecho historia", ha indicado, en una operación de 40 días y que se ha saldado con trece militares estadounidenses muertos.
El jefe del Pentágono ha incidido en que el "nuevo régimen" en Teherán "se quedó sin opciones y sin tiempo" y ha aceptado un acuerdo que implica que "jamás poseerá un arma nuclear". "Bajo los términos establecidos cualquier material que no deban tener será retirado. En este momento su 'polvo' nuclear está profundamente enterrado y vigilado las 24 horas desde arriba. El presidente ha sido claro desde el principio: no habrá armas nucleares iraníes", ha recalcado.
De esta forma, ha detallado que para la Casa Blanca "siempre ha sido innegociable" que Irán no cuente con capacidades nucleares. "Sabemos exactamente lo que tienen, y ellos también lo saben. Y nos lo entregarán voluntariamente. Lo obtendremos. O, si tenemos que hacer algo nosotros mismos, lo haremos", ha avisado.
Hegseth ha proclamado una "victoria histórica y abrumadora en el campo de batalla" en la operación 'Furia Épica', con la que Washington lanzó junto a Tel Aviv una ofensiva sorpresa el pasado 28 de febrero con la que ha logrado "todos y cada uno de los objetivos", en el tiempo previsto. Así ha incidido en que la Marina iraní está "en el fondo del mar", la Fuerza Aérea de Irán "ha sido aniquilada" y que Irán "ya no tiene defensa aérea".
Igualmente ha señalado que el programa de misiles de Irán está "prácticamente destruido" por lo que "ya no pueden construir misiles, cohetes, lanzadores, ni drones". En este punto, Hegseth ha reiterado que si Teherán rechazado el ultimatum de Trump para un pacto, los siguientes objetivos habrían sido "plantas de energía, puentes y la infraestructura petrolera y energética" por lo que las autoridades no estarían en disposición de "reconstruir de manera realista" estas infraestructuras en décadas.
Sobre la situación en Ormuz y pese a proclamar la victoria de la misión, Hegseth ha apuntado que las fuerzas estadounidenses seguirán en la zona para vigilar el cumplimiento del pacto, incluyendo la navegación por el estratégico paso.
"No nos vamos a ningún lado. Nos aseguraremos de que Irán cumpla con este alto el fuego y, finalmente, se siente a la mesa y haga un acuerdo. Así que permaneceremos en nuestro lugar, listos y vigilantes", ha explicado.
Así las cosas, el responsable de Defensa estadounidense ha incidido en que las tropas norteamericanas están "preparadas para pasar a la ofensiva y reiniciar en cualquier momento" la ofensiva si no se cumplen los aspectos del acuerdo, en referencia a la crisis en Ormuz.
El jefe del Estado Mayor ha insistido en que el Ejército estadounidense "devastó la capacidad del régimen para dañar a los estadounidenses y sus intereses durante los próximos años", tras golpear más de 13,000 objetivos, incluyendo, 4.000 de ellos "dinámicos" que surgieron en el campo de batalla.
Caine ha explicado que de las 10.000 misiones de combate en Irán, 62 misiones implicaron a bombarderos de los cuales 18 de estas misiones se hicieron en vielos de ida y vuelta desde Estados Unidos.