Una bicoca menos…
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
El servicio exterior dominicano es hoy mucho mejor que en épocas anteriores y su reforma sigue avanzando. Este lunes el Gobierno dispuso que todos los ingresos por servicios en los consulados dominicanos sean transferidos a la Cuenta Única del Tesoro.
Es un drástico cambio del modelo anterior, que permitía enriquecerse rápidamente a los cónsules en Nueva York, Miami u otras ciudades. La medida incluye pagar salarios al personal consular similares a los del servicio diplomático.
Demuestra la voluntad dominicana de cumplir los estándares de transparencia en la administración pública recomendados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que recientemente distinguió al presidente Abinader en París.
Este y otros cambios en nuestra diplomacia confirman que una de las mejores designaciones ministeriales del presidente Abinader fue encargar la Cancillería al experimentado y prudente Roberto Álvarez.
En épocas anteriores hubo decisiones emotivas, en contradicción con el interés nacional, como ignorar el peligro haitiano, coquetear con vecinos antidemocráticos como Cuba y Venezuela, convertir al ministerio en una agencia de empleos o enviar a Washington y otras capitales a políticos vergonzosamente inútiles. Más lejos en el pasado, el descuido era tan grande que no podíamos votar en organismos multilaterales por falta de pago de las cuotas de membresía.
Hoy, en cambio, los dominicanos estamos mucho mejor representados por diplomáticos, funcionarios y personal de apoyo más idóneos y entrenados, pese a notorias excepciones. Ojalá los consulados también mejoren al dejar de ser un botín para políticos golosos e incapaces.
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