Evitar el desatino en tiempos inciertos
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Si la producción de alimentos para la cobertura de la demanda local es hoy día una realidad, el pueblo dominicano y sus líderes tienen a su favor un respaldo básico para capear el temporal.
En la canasta básica, compuesta de artículos del campo dominicano con las condiciones para satisfacer los requerimientos de una buena alimentación, está la clave para enfrentarse, y sobreponerse, a los efectos locales de las amenazas que penden sobre el mundo.
Esto, sin embargo, no es una garantía absoluta contra el impacto de la conflictiva situación internacional en la mesa; es apenas una ruta, posiblemente la más expedita, para el abasto de alimentos.
De todos modos, la carestía en los combustibles puede impactar en los insumos, la operación de maquinarias y el transporte del campo a las ciudades, pero en cualquier caso, bajo condiciones menos gravosas que si hubiera que importarlos.
Según Osmar Benítez, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana y exministro de Agricultura, el nivel de abastecimiento de alimentos sobre la base de la producción local es bastante alto. En sus palabras, recogidas por la prensa de una entrevista en la televisión, la producción nacional cubre alrededor del 90 % del arroz, víveres, pollo, huevos y vegetales que llegan a la mesa en todo el país.
Cualquiera en condiciones de examinar los hábitos del dominicano caerá en la cuenta de que estos van, en algunos sectores, más allá de lo básico, pero en condiciones excepcionales las exquisiteces pueden ser prescindibles.
La garantía de lo básico es bastante en cualquier circunstancia.
Vivir en tiempos de incertidumbre como en tiempos de abundancia es, sin dudas, un desatino que debe ser evitado.
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