Tan cerca de la Luna y tan lejos de la paz
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Cual adolescente que se divierte en un videojuego violento “aniquilando contrarios, acabando con el país completo de su enemigo”, el presidente Donald Trump ha anunciado desde la Casa Blanca que, a menos que se le complazca, “una civilización completa morirá esta noche”.
En horas de la tarde, sin embargo, decía a Fox News que Estados Unidos está en “negociaciones intensas” sobre la guerra con Irán, aunque declinó dar más detalles sobre las conversaciones.
Trump dijo eso luego de ser informado de la propuesta del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, de un alto el fuego de dos semanas para permitir negociaciones diplomáticas.
Así de impredecible es la situación al momento de escribir estas líneas. Nadie puede asegurar qué va a pasar en las próximas horas o días.
No sé bien si al publicar este artículo se haya iniciado la “destrucción de toda una civilización” o si se habrá detenido el carro infernal de la guerra. No lo sé; espero que recule de nuevo.
Es posible que estemos viendo un nuevo capítulo de un hombre con demasiado poder y que todo lo ve en clave transaccional, como buen comerciante que es.
Estados Unidos e Israel han provocado severos daños a Irán, de eso no hay duda, pero la nación persa ha contraatacado ferozmente. Vamos ya por 39 días de guerra y aún no se vislumbra un final. Irán está peor, pero también lo están EE. UU. e Israel. Mientras, la economía global se resiente. Pese a la innegable asimetría, en un conflicto como este no hay ganadores.
De nada han servido los llamados a la paz de Europa, China, Rusia, el papa León XIV, la ONU, los BRICS, nada.
En un discurso a la nación, Trump dijo que su país ya ganó la guerra y que, en tanto ganador, merecía quedarse con el petróleo de Irán. ¡Ni Francis Drake en sus mejores tiempos!
Es lamentable que, así como una parte de los alemanes apoyó y acompañó a Hitler en los crímenes que cometió antes y durante la Segunda Guerra Mundial, en pleno siglo XXI haya gente que está de acuerdo con la destrucción de otro país porque le han convencido de que ese otro representa lo malo. ¡Cuánta barbarie en nombre de Dios y la democracia!
Las cosas de los humanos van de lo absurdo a lo maravilloso.
Mientras seguimos en vilo por la catástrofe que ya significa la guerra y la amenaza de que “una civilización entera” podría ser aniquilada en una sola noche, nos maravilla que, 56 años después, hemos vuelto a dar un paseo por el espacio y cuatro humanos vieron la cara “oculta” de la Luna (en realidad es algo que ya había pasado en 1968, además de que supuestamente el hombre pisó la superficie lunar en 1969). Con todo y lo antes dicho, celebramos el éxito de la misión Artemis II.
Termino deseando que, al leer este artículo mañana (hoy), estemos todos aliviados porque finalmente se le dio una oportunidad al diálogo y que se impongan la sensatez y la paz. De nada sirve acercarnos a la Luna si seguimos dispuestos a destruirnos en la Tierra por petróleo.
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