Más de 3.500 presos conviven con tuberculosis en las cárceles del país
Más de 3.500 personas privadas de libertad en Perú contrajeron tuberculosis en los centros penitenciarios -lo que representa el 11% de los casos a nivel nacional- principalmente debido al hacinamiento, aunque se descartó una epidemia en el país.
Las autoridades penitenciarias y del Ministerio de Salud coinciden en que en las cárceles, la transmisión de tuberculosis puede ser 100 veces mayor que en la población general debido a que los espacios cerrados facilitan la propagación de la bacteria causante de esta enfermedad infecciosa y contagiosa.
La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 10 y 20% de los casos de tuberculosis están asociados a prisiones, un fenómeno que no ocurre solo en Perú.
Y, aunque trabajar en las cárceles es más complicado, el Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) y el Ministerio de Salud (Minsa) han implementado medidas de prevención, incluyendo tamizajes permanentes y tratamientos de primera y segunda línea.
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Algunos delegados de pabellones, sin embargo, han alertado sobre problemas sanitarios y posibles muertes con síntomas de tuberculosis en las cárceles.
Frente a esta situación, ambas instituciones han articulado esfuerzos para el lanzamiento de una estrategia de búsqueda activa de casos de tuberculosis en penales a nivel nacional.
Así lo sostuvo el director de la Oficina Regional Lima del Inpe, Milton Guevara Mendoza, en representación del titular de la institución, señalando que la tuberculosis constituye un problema de salud pública relevante y que las condiciones propias del encierro incrementan el riesgo de transmisión.
“Con la implementación de esta estrategia se optimizarán los procesos de diagnóstico temprano, promoviendo la prevención y garantizando una acción integrada y oportuna”, afirmó.
Por su parte, la directora ejecutiva de la Dirección de Prevención y Control de la Tuberculosis del Minsa, Valentina Alarcón Guisado, destacó que el Perú es un referente en la región de las Américas en materia de prevención y control de la tuberculosis en establecimientos penitenciarios.
La alianza Inpe-Minsa tiene como objetivo promover la detección temprana, el tratamiento oportuno y la protección de la salud, con el fin de reducir los contagios en la población penitenciaria, mediante el uso de tecnología moderna para una atención eficaz.
La intervención contempla la toma de radiografías de tórax digitales con equipos portátiles que incorporan Detección Asistida por Computadora (DAC), lo que permitirá identificar posibles casos sospechosos. Las personas diagnosticadas iniciarán tratamiento inmediato bajo supervisión del personal de salud, garantizando su seguimiento y el registro compartido entre ambas instituciones.
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Entre los años 2023 y 2025, se logró tamizar a 60.648 personas, identificando 1.916 casos de tuberculosis, lo que permitió reducir significativamente la brecha de detección.
Para el año 2026, se proyecta intervenir en 31 establecimientos penitenciarios, beneficiando a más de 70.400 internos y 6.300 trabajadores.
Al finalizar la actividad en el penal del Callao, las autoridades recorrieron los módulos de salud, donde se brindaron charlas informativas, atención en triaje, toma de radiografías y recolección de muestras, a cargo de los profesionales del Minsa y de la Diresa Callao.