El Bayern juega a lo que diga Olise
Acababa de comenzar la segunda parte. A algunos espectadores aún no les había dado tiempo a regresar a su asiento después de estirar las piernas mientras comentaban esperanzados que esto podía resolverse en la segunda parte. Un gol en contra no es para tanto y los partidos en el Bernabéu, ya lo dijo Juanito, son «molto longos».
Pero a veces no hacen falta 90 minutos. 40 segundos pueden ser una eternidad. Y en ese momento, cuando aún no se había cumplido el primer minuto de la segunda mitad, Olise, desde la esquina derecha del ataque del Bayern, levantó la cabeza, vio a Harry Kane en el borde del área y le puso la pelota con tanta precisión que el inglés sólo necesitó un toque para marcar el segundo de su equipo.
Así, con la cabeza alta, juega siempre Michael Olise, un futbolista que condensa la ONU en su código genético. Nació en Londres, de padre nigeriano y de madre franco-argelina. De las cuatro selecciones que se lo disputaban, eligió Francia. Pero para hacer carrera decidió escuchar al Bayern. Un buen sitio para crecer después de haber perdido la final de los Juegos Olímpicos con su selección. Enfrente estaba España, pero eso es otra historia.
Olise ya fue elegido el año pasado el mejor jugador de la Bundesliga en la temporada de su debut. En un ataque en el que convive con Gnabry, con Luis Díaz y con Harry Kane, se juega a lo que dice su instinto.
Su extraordinaria capacidad para ver el pase correcto fue una amenaza constante para el Real Madrid. Levanta la mirada, ve el espacio que nadie más puede ver y allí manda la pelota.
«El mejor jugador del Bayern ha sido su portero, Neuer», aseguraba Rüdiger al final del partido. El portero fue elegido el mejor jugador del partido. Los argumentos: «serenidad. Decisivo en los momentos clave con paradas muy importantes y sobresaliente en situaciones de uno contra uno».
Sin él, a pesar de sus 40 años, el resultado seguramente hubiera sido otro. Pero también sin Olise, que se hizo importante cuando el Bayern dominaba ante un Real Madrid hundido en su área, pero también cuando tocaba correr.
Sólo le faltó el gol al internacional francés, que en Inglaterra escapó de la mirada de los grandes para que el Bayern se fijara en él antes que nadie. Y estuvo cerca de marcar. Especialmente en una de las últimas jugadas, con el Real Madrid desarmado buscando la igualada y con las espaldas descubiertas. Pero Luis Díaz le puso demasiada potencia al pase que podía haber dejado al francés solo delante de Lunin para empujarla. Pudo haber marcado también en una jugada de esas que tanto le gustan, partiendo desde la derecha hacia el centro hasta que encuentra ángulo de disparo. Una de esas se le escapó rozando la escuadra. Así marcó dos goles al Atalanta en la ida de la anterior eliminatoria en Bérgamo.
Olise es un futbolista extremadamente preciso, en el disparo y en el pase. De los 96 que dio acertó en 82. Un 85 por ciento de acierto que tiene más valor porque sus entregas se dan en zonas comprometidas del campo.
El francés no fue elegido el mejor jugador del partido, tampoco marcó gol, pero deja su imagen para la memoria del Bernabéu. Igual que hizo Mbappé cuando lo visitó con el PSG. Pero Olise, además, se lleva la victoria.