Marlaska busca policías para Israel e Irán en mitad de la guerra
El Ministerio del Interior busca mandos policiales para enviar a las embajadas de Israel e Irán. El anuncio de las plazas se produce en mitad de la guerra que Estados Unidos e Israel han lanzado contra el régimen de los ayatolás, y que afecta a los países de la zona. La plaza de consejero de Interior para cubrir los intereses españoles en Teherán tiene sede en Islamabad, la capital de Pakistán. Desde allí se tiene control, además de en los citados países, en Afganistán. También hay una plaza de agregado en Doha, capital qatarí. Las embajadas del departamento de Fernando Grande-Marlaska son destinos muy cotizados. Durante cinco años, los agentes y mandos que obtienen las plazas reciben un complemento específico que va de los 11.400 euros a los más de 28.932, libres de impuestos.
Los destinos de Israel e Irán son «altamente sensibles» en estos momentos. Tanto por la situación bélica que se vive en la región, como por la relación de España con el país hebreo por la guerra de la Franja de Gaza. Desde hace algo más de un año, el Gobierno de Pedro Sánchez asegura que ha cortado todas las relaciones comerciales con Israel en materia de defensa y munición. Interior, sin ir más lejos, provocó el mayor choque en este sentido al verse obligado a anular la compra de millones de balas de ese país. Con el próximo jefe de la Policía destinado en el país, Marlaska habrá renovado por completo la embajada, ya que en junio de 2014 envió como consejero al coronel José Ángel Astillero, jefe del Servicio de Costas y Fronteras.
El resto de puestos para las embajadas a los que se opta en la Policía son el de consejero en Argentina –con extensión en Uruguay y Paraguay–, en Brasil y en Cuba. Por parte de los agregados, podrán ir a Ghana –desde donde tendrán que estar atentos a lo que pase en Costa de Marfil, Liberia y Togo–, Indonesia, Kenia –donde la jefa de la embajada ha sido denunciada por una agente, tal y como desveló LA RAZÓN–, Mali, República Dominicana y Suiza.
Además del sueldo, la selección del personal que va a las embajadas a ocupar puestos de Interior han estado rodeadas de oscurantismo. Los criterios para elegir a los mandos son «opacos», denuncian distintas fuentes. Desde hace algunos años, los sindicatos han conseguido, «al menos», que se conozcan los destinos que se ofrecen. Pero sólo para los altos cargos, ya que los puestos de la escala básica no se publican. El proceso se lleva a cabo entre la División de Cooperación Internacional (DCI) de la Policía y la dirección general de Relaciones Internacionales y Extranjería (DGRIE), que depende del Ministerio del Interior.
Escándalos
Las embajadas de la Policía han ganado fama este año, pero no por buenas noticias. En los últimos meses han salido a la luz distintos casos de supuestas agresiones sexuales de mandos a subordinadas. El más escandaloso fue el del comisario Emilio de la Calle, destinado en la India, cuyo caso destapó El Confidencial el año pasado. A finales de febrero, El País publicó los audios que la policía grabó durante su estancia en el país asiático. En ellos se escucha a De la Calle denigrarla y hacerle insinuaciones de índole sexual. «Me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien», «yo soy muy retorcido. Mucho», «te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado», le llegó a decir. En el relato que hizo la víctima, aseguró que un día le dio un beso en la comisura de los labios aprovechando que estaba inconsciente en un sofá.
Este periódico publicó por esas mismas fechas que la Policía Nacional tenía abiertos ocho expedientes por presuntas agresiones sexuales a agentes de todos los escalafones del Cuerpo destinados en embajadas en el exterior. Los casos están judicializados, por lo que las pesquisas internas están en suspenso, como indica la ley orgánica de régimen disciplinario, a la espera de que los tribunales los resuelvan. Fuentes cercanas a la DCI confirman a LA RAZÓN que tienen a ocho policías «marcados en rojo» por comportamientos «muy graves», como son las agresiones sexuales. Estas investigaciones se pusieron en marcha al funcionar el protocolo antiacoso que tiene la Policía. Incluso los que se produjeron de mandos hacia subordinadas.
Este último es relevante, ya que las informaciones se publicaron en las fechas en las que el ex director adjunto operativo (DAO), José Ángel González, tuvo que dejar su cargo al ser denunciado por una subordinada con la que había tenido una relación. Entonces, todas las miradas se fijaron en este reglamento interno, cuestionando si falló por tratarse de ser el acusado el máximo jefe operativo de la institución. En su última comparecencia en la comisión de Interior, Marlaska aprovechó para prometer que se iba a hacer[[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/espana/marlaska-promete-revision-extraordinaria-protocolos-acoso-sexual-cese-exdao_2026022669a001149243cc133c645b90.html||| una revisión «extraordinaria» ]]del sistema de protección de víctimas de agresiones sexuales y abusos dentro de la Policía Nacional.