Durante la década de los 90, los Atlético de Madrid-Barcelona eran sinónimo de espectáculo, emoción, fútbol de ataque, alternancia en el marcador y goles, muchos goles. Hubo remontadas increíbles por ambos bandos, como aquel 0-3 al descanso en Copa del Rey del Atlético en el Camp Nou (1997), que terminó en 5-4, tras cuatro goles de Pantic, y un 'hat trick' de Ronaldo, Figo y Pizzi para los culés. Unos años antes, en la 1993-94, el Barcelona del 'Dream Team' se paseaba por el Calderón con una exhibición del recién fichado Romario. Triplete del brasileño y 0-3 al descanso. Pero en la segunda parte, un Atlético que deambulaba por mitad de tabla logró una remontada histórica con un doblete de Kosecki y Pedro y Caminero culminando la hazaña. Justo aquella noche heroica junto al Manzanares supone el inicio de una serie de 44 enfrentamientos entre rojiblancos y azulgranas antes de la llegada de Diego Pablo Simeone como entrenador colchonero. ¿Por qué 44? Porque es exactamente la cifra de encuentros que el Cholo sumó este sábado dirigiendo a los suyos frente a los culés. Y las estadísticas entre los 44 duelos antes de Simeone, y los 44 con el argentino en el banquillo arrojan diferencias contundentes. El saldo de los Atlético-Barcelona entre 1993 y 2011 fue extremadamente igualado, con 18 victorias rojiblancas; 7 empates; y 19 triunfos azulgranas. En el aspecto goleador, 86 tantos para los colchoneros y justo 100 para los culés, lo que supone una espectacular media de 4,22 goles por partido. Siguiendo con los 90, el Atleti ganó una final de Copa a los culés (1-0) y también se impuso por partida doble (3-1 y 1-3) para ser campeón de Liga el mítico año del Doblete de 1996, con Simeone de corto y Antic en el banquillo. El mismísimo Johan Cruyff, técnico culé entre 1988 y 1996, se rindió a la superioridad de los colchoneros de ese año, tras la derrota en el Calderón: «El Atlético ha sido una apisonadora. Ha ido a toda pastilla. Ha sido mejor en todos los sentidos. No le hemos ganado en ningún detalle. Si el resultado hubiera sido 7-1, a callar». En esa década hubo 5-3, 5-2, 2-5 ó 3-3. Pero esa exuberancia goleadora se mantuvo en los 2000 con nuevos 4-3, 4-2, 5-2, 1-3 o goleadas de escándalo de los culés como 6-1, 5-0 o el sonrojante 0-6 del Calderón . Eto'o, Fernando Torres, Ronaldinho, Agüero, Henry, Forlán o, por supuesto, Messi fueron los goleadores del nuevo siglo. El 26 de febrero de 2012 debutaba Simeone en un Atlético-Barcelona en el banquillo del Calderón, con un 1-2 con tantos de Falcao, Alves y una falta de pillo de Messi en el 81. La temporada siguiente en el Camp Nou, Falcao volvía a marcar, pero los azulgrana se impusieron 4-1. Nunca más el Barça volvería a derrotar por tantos goles al Cholo. De hecho, la campaña 2013-14 fue el paradigma perfecto del cambio que logró el argentino, con un Barcelona muy dominador, pero una defensa férrea del Atlético y marcadores cortos y apretadísimos. Se midieron hasta seis veces: en la antigua Supercopa, que se llevaron los catalanes por el valor doble de los goles fuera (1-1 en el Calderón y 0-0 en el Camp Nou); en Liga 0-0 en la capital y 1-1 en la última jornada en la Ciudad Condal, con el mítico gol de Godín que valió para dar el título a los colchoneros 18 años después; y también se cruzaron en la Champions, 1-1 en Barcelona y 1-0 en el Manzanares con gol de Koke tras una salida arrolladora. Cinco empates, una victoria rojiblanca y ninguna para los catalanes, dirigidos por el Tata Martino. Sin embargo, Simeone no fue capaz de sostener esa igualdad. Tras esa temporada, llegaron siete victorias consecutivas de un Barça liderado por Luis Enrique, que sólo se rompieron, nuevamente, en la Champions. Tras caer 2-1 en la Ciudad Condal, donde Torres adelantó a los rojiblancos, pero fue expulsado a la media hora por doble amarilla; el Atleti volvió a protagonizar una noche mágica en el Calderón, logrando el billete para semifinales tras imponerse 2-0 con un doblete de Griezmann. Ese doble triunfo en Europa fue un éxito que apenas se ha reproducido en los campeonatos nacionales. De hecho, Simeone tardó una década en poder celebrar una victoria contra los culés en Liga. Hasta noviembre de 2020, con un Atleti que protagonizó una primera vuelta demoledora, el Cholo no supo lo que era sumar los tres puntos ante el Barça, gracias a un 1-0 firmado por Carrasco. En la segunda vuelta, un equipo que se desinflaba logró arrancar un 0-0 en el Camp Nou a falta de tres jornadas, que fue suficiente para levantar la segunda Liga de la era Simeone. Por entonces ya mandaba Luis Suárez en las filas rojiblancas, y la temporada siguiente comandó un nuevo triunfo liguero (2-0) con un gol y una 'llamadita' de venganza a quien lo defenestró en el Barça, Ronald Koeman. Estos dos triunfos, y un 1-2 la pasada campaña en el exilio de Montjuic (el Atlético no ganaba en casa del Barcelona desde 2006), son las tres únicas victorias en Liga que ha conseguido Simeone contra los azulgranas en catorce años. Los números totales del Cholo (7 triunfos, 12 empates y 25 derrotas), distan muchísimo de la paridad de los años 90 y 2000. En cuanto al bagaje goleador, apenas 45 tantos colchoneros (1,02 por partido) y 69 de los culés, suponen una media de 2,59, alejadísima del 4,22 que antaño adornaba este duelo. En Copa del Rey el Cholo ha caído en tres de sus cuatro eliminatorias con los azulgranas (de 1993 a 2011 fueron tres de cinco cruces para los rojiblancos, incluido el título del 96), aunque el último 4-0 (mayor goleada del argentino a los culés) le permitió, con más sufrimiento del aconsejable en la vuelta (3-0), llegar a una nueva final. Y también les derrotó en la Supercopa de Arabia (2-3 en 2020) para llega a una final que perderían por penaltis ante el Real Madrid. Paradojas del destino, contra el eterno rival capitalino Simeone sí ha logrado equilibrar una balanza que venía de catorce años desnivelándose siempre del lado blanco. Sus números contra el Real Madrid son de 14 triunfos colchoneros; 17 empates; y 19 victorias merengues. Contra el Barça, en cambio, el Cholo no consigue encontrar la fórmula… Salvo en la Champions, donde en sólo una semana se dilucidará un nuevo doble enfrentamiento.