Colombia tiene el cobre, pero no las reglas para poder explortarlo
En un momento en que el mundo compite por asegurar minerales críticos para la transición energética, Colombia va en contravía. La inversión extranjera directa (IED) en minería cayó 53% en los tres primeros trimestres de 2025. La alícuota cuadruplica la caída general del país en IED, que fue del 14%. Y la producción del sector se contrajo 8,3% al cierre de año.
«Hoy el mundo saca leyes, decretos y resoluciones para fomentar la inversión minera. Para hacer que los países produzcan más, de manera responsable y más verde. Colombia saca lo mismo, pero para lo contrario. No para atraer la inversión que esta industria demanda, sino para alejarla. Para generar incertidumbre en relación al mediano y largo plazo», dijo Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM).
El diagnóstico es compartido por el sector privado y los mercados. El exministro de Hacienda José Manuel Restrepo lo resumió sin ambigüedad. «No es el ciclo global: es desconfianza interna. Cambios regulatorios improvisados, mensajes antiempresa, inseguridad jurídica, ataques a sectores estratégicos y el debilitamiento de los anclajes fiscales que elevaron el riesgo país», diagnosticó.
Petro y la transición política: quién hereda qué
El gobierno Petro cierra con tres instrumentos regulatorios que redefinieron el sector. Primero, el Decreto 044, que permite suspender actividades mineras por hasta diez años en ecosistemas sensibles, Segundo, una propuesta de nueva ley minera que crearía EcoMinerales como empresa estatal y prohibiría nueva minería a gran escala en el Amazonas. Tercero, una reforma tributaria que eliminó la deducción de regalías del impuesto de renta para el sector extractivo.
Las elecciones del 31 de mayo próximo definirán quién hereda este escenario. Tras las primarias del 8 de marzo, Paloma Valencia (Centro Democrático) lidera las encuestas con una propuesta de simplificación regulatoria. Pero incluso un giro de 180 grados tiene límites. El próximo presidente enfrentará un Congreso fragmentado, donde la nueva ley minera podría bloquearse o renegociarse por años.
El cobre y una cartera de proyectos sin precedente
Paradójicamente, el país nunca tuvo una cartera cuprí¬fera más prometedora. Colombia estima reservas de 9,7 millones de toneladas de cobre a lo largo del cinturón andino. En el pipeline activo destacan Quebradona (AngloGold Ashanti, $us 1.400 millones), Mocoa (Copper Giant Resources, 4.600 millones de libras de cobre inferidas) y los distritos de pórfido cuprífero de Nariño, donde Royal Road firmó en marzo de 2026 un MoU con la Gobernación departamental. La inversión anunciada en cobre pasó de $us 17,7 millones en 2024 a $us 53,9 millones en 2025.
«Colombia podría convertirse en un productor relevante de cobre, pero no ocurrirá solo por potencial. Requiere al menos una, preferiblemente dos, minas a gran escala llegando a construcción y producción estable. El cobre es una inversión de varias décadas, extremadamente sensible a la incertidumbre en los plazos», precisó Juan Ignacio Guzmán, director de GEM, firma de consultoría mineral.
Quebradona ilustra el problema: paralizada desde 2021 por su licencia ambiental, la ANM rechazó en marzo de 2026 las solicitudes de AngloGold de extender la exploración y suspender obligaciones. La empresa apunta a radicar un nuevo estudio de impacto ambiental en 2027. Una mina de cobre tarda entre 15 y 20 años de la exploración a la producción. El reloj corre.
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