El hongo dormido en nuestros pulmones que despierta cuando bajan las defensas
T iene entre 4 y 8 micras de tamaño y vive desde la más tierna infancia en los pulmones de todas las personas sin causar ningún problema. Sin embargo, cuando el sistema inmunitario se debilita, este microorganismo aparentemente inofensivo puede convertirse en el origen de una neumonía mortal. Ahora, gracias a nuevas técnicas de diagnóstico, la comunidad científica vuelve a mirarlo con atención y más pericia.En laLo minúsculo suele pasar desapercibido.
Aunque su nombre es prácticamente desconocido fuera del ámbito médico, el Pneumocystis jirovecii lleva décadas siendo objeto de estudio. Durante años se pensó que era un protozoo y no un hongo, en parte porque no puede cultivarse en laboratorio como otros microorganismos. Vive adaptado al pulmón humano y, cuando se extrae de su entorno natural, simplemente no sobrevive. Por eso su estudio ha sido siempre complicado y durante mucho tiempo muchos casos pasaron desapercibidos. El problema aparece cuando el equilibrio entre el organismo y el sistema inmunitario se rompe. Este hongo cobra importancia sobre todo en personas inmunodeprimidas: pacientes con cáncer, enfermedades autoinmunes, trasplantados o personas que reciben tratamientos con corticoides o fármacos inmunosupresores. «Es un equilibrio entre el microorganismo y la inmunidad del paciente. Cuando la inmunidad baja, el hongo prolifera y puede causar una neumonía grave», explica a este diario Patricia Muñoz Garcia.- Jefe de Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón
La neumonía que provoca no es como la bacteriana típica. No aparece de forma brusca con fiebre alta, sino que progresa lentamente. Los pacientes suelen presentar tos, dificultad para respirar y un empeoramiento progresivo durante varios días. Si no se trata, puede derivar en insuficiencia respiratoria grave e incluso la muerte. «Este microorganismo tuvo especial relevancia en los años 80 y 90 con la epidemia del VIH. De hecho, la neumonía por Pneumocystis fue uno de los criterios que definían el sida en los primeros años de la enfermedad. Con el desarrollo de tratamientos antirretrovirales y la profilaxis preventiva, los casos en pacientes con VIH disminuyeron notablemente. Sin embargo, ahora está reapareciendo en otro tipo de pacientes», detalla Mercedes Marín Arriaza, médico del Servicio de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas del Marañón.
Los avances en medicina han permitido que muchos pacientes con enfermedades graves vivan más tiempo gracias a estos tratamientos, pero al mismo tiempo aparecen infecciones oportunistas como esta.
Más profilaxis
Uno de los aspectos más importantes es que la enfermedad puede prevenirse fácilmente. Existe un tratamiento preventivo con cotrimoxazol que reduce de forma muy eficaz el riesgo de desarrollar la neumonía. «Es una profilaxis muy efectiva y bien tolerada. El problema es que en las nuevas poblaciones de pacientes a veces no se sospecha a tiempo», advierten la doctora Fabiana Camero al tiempo que insisten en que insisten en que determinados tratamientos, como el uso prolongado de corticoides a dosis altas, deberían ir acompañados de esta profilaxis preventiva. En muchos casos, la neumonía por este hongo es evitable si se identifican correctamente los pacientes de riesgo.
Otro de los motivos por los que ahora se habla más de este hongo es el avance en las técnicas de diagnóstico. Antes era muy difícil detectarlo, pero hoy se utilizan técnicas moleculares como la PCR y biomarcadores en sangre que permiten identificarlo con mucha más facilidad. Esto ha cambiado la forma de entender la enfermedad.
«Al introducir técnicas moleculares en los laboratorios estamos detectando muchos más casos que antes hubieran pasado desapercibidos», explican las investigadoras. Aunque la neumonía causada por este microorganismo representa un porcentaje pequeño dentro de todas las neumonías (menos del 1% en la población general) su importancia es alta porque afecta a pacientes vulnerables y puede ser grave si no se diagnostica a tiempo.