Con noticias clave sobre el Pentágono
En medio de la guerra israelo-estadounidense contra Irán, cualquier información que venga del Pentágono interesa, porque son los puntos a unir que pueden dar una visión más exacta de la situación en las fuerzas armadas del principal país agresor.
Por estos días el Ejército de EE. UU. dio a conocer que ha elevado la edad máxima de alistamiento a 42 años y, al mismo tiempo, flexibilizó las normas para reclutar a personas con antecedentes penales por drogas. No hay que ser especialista para concluir de inmediato que debe tener problemas para lograr una base segura de reclutamiento y no es poca la ampliación de la edad para sus nuevos soldados, pues han saltado de 35 años a 42, lo que obviamente apunta a problemas cuando el presidente Trump asegura que le han ganado la guerra a Irán, que lo tienen totalmente destruido, pero le amenaza con invasión terrestre y ya entraron en el segundo mes de las violentas hostilidades que se extienden a la región del medio oriente, vecina a la nación islámica y a Israel.
La información fue publicada en el Reglamento del Ejército 601-210, publicado el 20 de marzo, y la edad mínima se mantiene en 18 años, aunque reclutas de 17 años deben tener el permiso de sus padres para poder formar fila.
Medios militares han destacado, además, que los aspirantes a vestir el uniforme militar no necesitan obtener una exención si tienen una condena por posesión de marihuana o una condena por posesión de parafernalia de drogas. También señalan que aunque el Cuerpo de Marines mantiene la edad máxima para el reclutamiento en 28 años, puede haber exenciones, en un momento donde la edad promedio de quienes llegan al Ejército de manera voluntaria y como medio de vida se reconoce como mayor que en años anteriores.
Para buscarle una justificación a la medida, dicen que un informe de la Corporación RAND reveló que los reclutas de mayor edad «obtienen mejores resultados en las pruebas de aptitud para el alistamiento que aquellos que se unen antes de los 20 años, han alcanzado niveles educativos más altos o tienen mayor experiencia de vida y, una vez en servicio, tienen más probabilidades que los reclutas más jóvenes de reengancharse y ser ascendidos».
A estas dos informaciones se une otra a tener en cuenta, dada a conocer por taskandpurpose.com y su fuente es un Informe del Pentágono: Las tropas de infantería, artillería e ingeniería de combate presentaron el mayor riesgo de suicidio en 2024. Se trata del Informe Anual sobre el Suicidio en las Fuerzas Armadas publicado el martes de esta semana, donde desglosa las cifras de suicidios por ocupación militar.
En total 49 suicidios entre las fuerzas activas y de reserva de la infantería, superior al promedio de otros segmentos militares y civiles.
Según el Dr. Stephen Xenakis, general de brigada retirado del Ejército y siquiatra, no son sorprendentes esos números porque sus ocupaciones tienen mayor probabilidad de exposición a explosiones de armas, traumas en combate y lesiones por dolor crónico… y «muchos de ellos recurren a sustancias para sobrellevarlo», y agrega: «En las fuerzas armadas, existe la idea generalizada de que uno puede resistir, ser fuerte, ser resistente. Pero esto es especialmente cierto en las unidades de combate». El informe reveló que 472 miembros del servicio se suicidaron en 2024 y la mayoría eran hombres menores de 30 años, el grupo etario que constituye más del 70 por ciento de los militares en activo.
También ese informe del Pentágono revela que los militares de entre 20 y 24 años, así como aquellos divorciados o separados, tenían mayor probabilidad de suicidarse en comparación con el resto de la tropa.
Además, en 2024, el Pentágono recibió 1 515 informes de intentos de suicidio entre personal militar en servicio activo, correspondientes 436 al ejército, 445 aviadores, 356 marineros, 268 infantes de marina y 20 de otros.
«Surgen algunas preguntas interesantes sobre por qué se observa un número tan elevado de intentos de suicidio en la Fuerza Aérea y en el Cuerpo de Marines», afirmó. El Pentágono constató que las tasas de suicidio entre las tropas en servicio activo eran superiores a las de la población general de Estados Unidos en 2023; y en general son tasas superiores a las de los ciudadanos civiles.